Presentación de «La actualidad del hermetismo. El mensaje de Louis Cattiaux» a partir de algunos fragmentos del libro. La obra de Cattiaux sirve a Raimon Arola y Lluïsa Vert para hilvanar las propuestas fundamentales de las diversas tradiciones espirituales.

Fragmento de una pintura de Louis Cattiaux que representa a los discípulos de Emaus, c. 1949.

 

Presentación

Para hablar de hermetismo debemos referirnos a la tradición alquímica occidental que debe su origen al mítico Hermes Trismegisto y su famosa Tabula Smaragdina, que se complementa con el hermetismo filosófico que se basa en los escritos atribuidos también a Hermes y que se agrupan bajo el nombre genérico de Corpus hermeticum. De entre ellos, quizá el Poimendrés sea el más conocido.

Esta sabiduría hermética, que se fue transmitiendo a lo largo de las generaciones, tuvo su momento de máximo esplendor en el Renacimiento italiano. Nos atreveríamos a decir incluso que ella fue uno de los orígenes y causa del espléndido movimiento humanista que se dio en el Renacimiento. Inmediatamente después vino su decadencia a causa de la ciencia positivista sin que se supiera ver que se trataba de dos pensamientos complementarios que se referían a dos realidades distintas.

Y el hermetismo, que hubiera podido ser el lugar de la unión de todas las creencias y conocimientos, se convirtió en algo extravagante que, poco a poco, se fue diluyendo en ocultismos y espiritismos hasta llegar al siglo XX. En este camino se olvidó completamente su función soteriológica, vinculada claro está al mensaje cristiano, pero, obviamente, universal.

¿Cómo llamamos hoy en día, en 2021, la unidad de las tradiciones? Se han propuesto muchas ideas y muchos nombres, sin embargo, ninguno acaba de ser lo suficientemente representativo, pues, o bien se busca la participación directa en una religión, o bien, desde campos más académicos, se cae en un nihilismo que margina lo antiguo, que se convierte así en un tema de estudio pero no en una propuesta de conocimiento vivo. Sin mencionar los movimientos pseudo-espirituales que, éstos sí, unen todo con todo, pero a nivel psicológico y subjetivo.

Louis Cattiaux en el El Mensaje Reencontrado encontró, no cabe duda, un espacio nuevo para reunir la dispersión de formas en un único lugar. Lo llamó simplemente «mensaje», pero también lo clasifico de «hermético«. Y eso es lo que Arola y Vert han tratado de desarrollar en el  La actualidad del hermetismo, el libro que presentamos. Recogemos unos cuantos fragmentos:

Propuesta

(p. 23, Introducción al capítulo: «La actualización»)

 

El zen o budismo japonés

(p. 77, Introducción al capítulo: «La nada y el todo»)

El esoterismo islámico o sufismo

(p. 59, Introducción al capítulo: «La unidad)

El hinduismo de las Upanishad

(p. 37, Introducción al capítulo: «El error y la verdad»)

 

El hermetismo alquímico

(p. 47, Introducción al capítulo: «Disuelve y coagula»)

La cábala judaica

(p. 199, Introducción al capítulo: «El Nombre de Dios»)

 

 

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