Resumen y aportaciones de los participantes en la segunda sesión del «Seminario del Pensamiento Hermético», realizada en el aula 503 del Ateneu barcelonès el día 26 de noviembre de 2021.

Biblioteca del Ateneu Barcelonès

Resumen de la segunda sesión del Seminario “El pensamiento hermético”

Raimon Arola y Lluïsa Vert

Presentación

La historia es la manera de ordenar los hechos, pero aquí no es importante por sí misma sino que deviene algo paradigmático, sirve como ejemplo para situar conceptos, el que nos importa ahora es la relación entre la física y la metafísica.  Nos centramos en el periodo entre 1600 – 1650 [R. Arola ha hablado de este momento en el segundo vídeo de la entrada: Planteamiento]. En 1614 hay una explosión de publicaciones de libros de alquimia y magia y aparecen los rosacruces que redactaron el primero de los tres manifiestos, la Fama Fraternitatis en Kassel. Se trata de una obra de un grupo de jóvenes del llamado Círculo de Tubingia en la que se da a conocer una sociedad que hasta entonces había sido secreta, algo totalmente inédito.

Uno de estos rosacruces habría sido Basilio Valentin, un monje benedictino y supuesto alquimista alsaciano del s. XV. Este personaje escribió varios tratados, pero uno nos interesa especialmente, se titula AZOTH o El medio para hacer el oro oculto de los Filósofos.  AZOTH es una palabra que lo contiene y lo representa todo, empieza por la primera letra del alfabeto en griego, latín o hebreo y termina con la última, zeta para los latinos, omega para los griegos y la tav para los hebreos. Representa la primera materia de los alquimistas. También Jesucristo dijo yo soy el alfa y el omega. En la siguiente imagen se ve a Atlas sosteniendo el mundo, Atlas sería el artista alquímico o el adepto una palabra que señala a quien ha realizado la piedra filosofal.

 

«Fama Fraternitatis», 1614. Basilio Valentín, «Azoth o el medio de hacer el oro oculto de los filósofos», 1624.

Dos textos herméticos y dos tradiciones unidas

La razón de referirnos a este libro es que, por primera vez, el hermetismo alquímico de la Tabula Smaragdina y el platónico o filosófico del Corpus hermeticum aparecen juntos y se unen en una misma enseñanza. Esto es muy importante, las dos páginas con los dos textos, el del Corpus y el de la Tabula, aparecen una detrás de la otra, con Hermes Trismegisto como único autor.

Basilio Valentín, fragmento del Azoth…, en la página de la izquierda está el principio del Poimandrés o Corpus hermeticum y a la derecha el texto de Tabula Smaragdina. El acróstico de la imagen de la derecha es: “Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta”.

 

El Corpus hermeticum es un texto neo platónico de los primeros siglos de la era cristiana que fua llevado a Florencia desde la academia platónica de oriente, donde se había conservado, y que revolucionó todo el pensamiento renacentista pues lo consideraron un texto pre cristiano que anunciaba la figura de Cristo. Eso mismo fue lo que, en el siglo XVII, causó después el descrédito del hermetismo, pues se descubrió que era posterior a la venida de Cristo y la base filosófica se desmoronó.

En el texto se habla del intelecto, el nous en griego, que no todos tenemos, tenemos el logos y la psique pero no el nous, la chispa divina. En un determinado momento, Hermes le pregunta a Poimandres cómo puede alcanzar el intelecto a lo que Poimandres responde que en ciertas ocasiones a lo largo de los tiempos, Dios envía a la tierra una crátera llena del nous, y los hombres que lo deseen pueden bañarse en ella y adquirirlo. El Corpus fue traducido por Ficcino a instancias de Cóssismo de Mèdici, que deseaba leerlo antes de morir. Un tratado de este Corpus ya se conocía en latín en la Edad Media, el Asclepios, que levantó muchos prejuicios en la Iglesia porque hablaba de la posibilidad de crear estatuas vivas, por eso lo calificaron de mágico y demoníaco, cuando, en realidad, se refería al hombre regenerado.

En la página que sigue al comienzo del Poimandres, aparece un texto que nada tiene que ver con la tradición platónica: es el texto de la Tabula Smaragdina que no procede del mundo griego sino de Egipto alejandrino y que es la base de toda la sabiduría alquímica. La esmeralda era la piedra que Lucifer, el ángel más hermoso, lucía en la frente y que perdió al ser expulsado del cielo. Según la tradición en esta piedra se grabó el texto de la Tabla, que llega a Europa procedente de la tradición musulmana aunque a partir del s. XI ya se halla traducido al latín.

Así, por un lado. tenemos un texto filosófico, metafísico, inmediatamente seguido de otro que nos habla de la obra alquímica física. Esta unión nunca se había dado antes. Los dos textos están firmados por Hermes, no el dios sino un sabio que era triple en sabiduría, sacerdote, filósofo o profeta y rey. Rey en la parte material, el oro, sacerdote de la psique o el espíritu y filósofo o profeta, el que posee el nous, el compuesto triple del ser humano.

La tradición hermética se basa en este personaje bajo estos dos aspectos, uno alquímico, físico, aunque no se trate de una física vulgar, y el otro metafísico, que es el más conocido en la actualidad. El primero se olvidó después del momento rosacruz, cuando se produce el desgarramiento entre el pensamiento mágico y el racionalismo de Descartes. que es también el momento cuando aparecen las herejías y las grandes dudas religiosas sobre la doble naturaleza de Cristo. Los dos aspectos del hermetismo son igual de importantes, la física y la metafísica y sobre todo, su unión.

La alquimia y la física

En una miniatura islámica se ve el descubrimiento de la Tabla según una leyenda que explica que se encontraba en una cripta o en una cueva, siempre en un lugar oculto en el interior de la tierra, donde había una estatua de Hermes que la sostenía. Uno de los que la popularizaron fue Balinus, el nombre arabizado de Apolonio de Tiana.

Hermes sostiene la ‘Tabula Smaragdina’ mientras Ibn Umail la explica. Ilustración de ‘Al-mâ’ al-waraqî’ (El agua plateada; 1339) de Muhammed ibn Umayl al-Tamimi.

La imagen refleja una cronología hermética, evidentemente inventada. Aparece una cadena de sabios que se han transmitido el polvo de proyección a lo largo de los siglos. Esto es muy importante, porque los alquimistas dicen que todas las tradiciones han sido fundadas por un adepto que ha transmitido en todas ellas la sabiduría de algo que se conoce como la piedra filosofal. Este algo sería la base para la unión de las tradiciones. Cada uno de estos sabios explicará las operaciones de la piedra a su manera y bajo distintas parábolas, pero el núcleo siempre sería el mismo, la piedra filosofal o la inmortalidad. La experiencia de algo no solo metafísico sino también físico, es una inspiración y también el conocimiento de la materia, siempre la unión de lo físico y lo metafísico. La cábala y la alquimia.

Esta lista empieza por Hermes, pero otras empiezan por Cam, de quien según algunos procede alquimia, chemia, pues su nombre se referiría también a la tierra negra de Egipto, una tierra que se relaciona con la primera materia, lo que nos lleva a un lenguaje alquímico impresionante. Después se sigue citando a Moisés, un persa, un cristiano, un judío, en este caso, María la judía, etc., y se van creando cadenas y cadenas de sabios hasta llegar al tiempo del autor de esta cronología todos ellos vinculados por el conocimiento hermético. En este momento, cuando Europa está a punto de perder el pensamiento mágico y simbólico, se escribe la segunda parte del Quijote, Es curioso que, él y Christian Rosenkreuz sean imagen de los caballeros en busca de su Grial.

Tuileur des divers rites de maçonnerie pratiqués en France, 1820-1830. Cámara de reflexión.

 

La aparición de los manifiestos rosacruces fue decisiva,  pues a partir de ellos aparece la cultura de las “sociedades secretas”. A este respecto podemos observar dos imágenes extraordinarias, en un lado un frontispicio de un libro sobre masonería del s. XVIII, cuando ya se ha roto toda la cadena iniciática, y nace la llamada época de las luces, de la enciclopedia, de la razón y la tradición mágico-simbólica se pierde, menos en unos lugares especiales que son las logias simbólicas. Es el momento en que se hacen los museos, las universidades, etc. Se pretende tener una reunión de conocimientos, cuantos más mejor, y uno de estos lugares de almacenaje será la masonería que recoge los símbolos de todas las tradiciones que puede encontrar. El texto fundacional, las Constituciones de Anderson, aparece un siglo después de la Fama. En el grabado aparece la civilización egipcia, la judía con el candelabro y las tablas de la ley,  la tradición pitagórica, de donde proviene la piedra cúbica de los masones y finalmente la cristiana, con el Cordero de Dios sobre el libro del Apocalipsis, junto a la tumba vacía de Jesús.

La segunda imagen es una fotografía de la cámara de reflexión de una logia masónica, el lugar donde se va a morir a la vida profana antes del nacimiento a la vida pura. En una pared aparece el acrónimo VITRIOL que significa “Visita Interiora Terrae, Rectificando Invenies Occultum Lapidem” que como hemos visto significa: Visita el Interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta), Se ven también los signos del azufre, la sal, el mercurio.

Hermes Trismegisto y Moisés, pavimento de la catedral de Siena, s. XVI.

 

Una de las imágenes de Hermes más conocidas se encuentra en el pavimento de la catedral de Siena. En ella se ve a Hermes que da o recibe un libro de Moisés. O sea, se considera a Hermes Trismegisto contemporáneo de Moisés. Esta imagen tiene una gran importancia porque lo que buscaban los renacentistas era precisamente integrar el mundo clásico griego y romano en el cristianismo. Y esto nos lleva a la otra fuente del cristianismo que es la tradición judía y la cábala.

La cábala y la metafísica

Si bien se dice que la cábala ha existido siempre porque esta palabra significa literalmente “recepción”, es decir, la recepción o la transmisión de la iniciación, los historiadores como Scholem, situan el nacimiento de la literatura cabalística en la Edad Media en la Provenza desde donde pasa a Cataluña, con Nahmanides y la escuela de Isaac el Cec. Tanto el call de Girona o los de Barcelona eran muy importantes en la época.

En esta otra imagen se ve la transmisión de la tradición cabalística, Moisés recibe las tablas de la Ley directamente del Sinaí, se las transmite a Aron, su hermano y éste, al Sanedrín que lo irán transmitiendo de generación en generación como la lista de filósofos herméticos que acabamos de ver.

Moisés y las tablas de la Ley, ‘Tripartite Mahzor’, Alemania, c.1300-1329.

 

En un fresco de “La escuela de Atenas” pintada en la stanza de la Signatura del Vaticano, se rinde homenaje a la sabiduría pagana de los filósofos griegos. Después, con Lutero, la reforma y la contrarreforma todo esto se acaba como movimiento, y lo que podría denominarse el pitagorismo como el conjunto de la sabiduría pagana se recluirá en círculos cerrados o secretos.

Rafael Sanzio, La escuela de Atenas, 1509-1511.

 

Dos imágenes de cadenas pitagóricas y círculos platónicos ya posteriores del s. XVIII, para recordar su importancia en el momento histórico del que estábamos hablando. Pitágoras, de quien poco se sabe pues los documentos de Porfirio y Jámbico son muy posteriores, está considerado como el Moisés pagano y el máximo exponente del esoterismo griego, con sus semejanzas simbólicas y sus cadenas de correspondencias, en este caso desde el caos hasta la quintaesencia. En la otra imagen aparecen el fijo y el volátil, los siete planetas, en el centro el mercurio y el doble triángulo de agua y fuego, o la estrella de David, la unión de los opuestos, de la misma naturaleza.

Anton Josef Kirchweger, miembro de la Orden de la Rosacruz de Oro,La cadena dorada de Homero’, Los anillos de Platón, y ‘El fijo y el volátil’, 1723.

 

Y terminamos con las plegarias que abren “El Mensaje Reencontrado” en forma de triángulo de fuego y triángulo de agua, pues una de las cosas importantes del libro de Cattiaux, es que se religa con el espíritu hermético de antes del racionalismo, recuperando la física y también la metafísica. Una teología alquímica, si se puede decir así. Por eso cuando se coge este libro por primera vez, parece que no se entiende nada.

En relación a esta recuperación, cabe citar una leyenda sobre los rosacruces explicada por Guénon en la que se dice que desparecieron de la Europa racionalista para retirarse a Agartha, un lugar secreto en los Himalayas, que muchos han buscado profanamente y que ninguno ha encontrado pues se trata de otro clima geográfico que nada tiene que ver con la geografía que se conoce, por eso la propuesta de Cattiaux es importante porque se centra en recuperar esta sabiduría.

Louis Cattiaux, ‘El Mensaje Reencontrado’, las plegarias introductorias con dibujos del autor.

La tradición

Dos libros, cercanos a los rosacruces de principios del siglo XVI, que explican con imágenes la cadena de sabios de distintas tradiciones que se sientan en la misma mesa para compartir el secreto del oro alquímico. El ingenio para describir la unión hermética de las distintas formas religiosas o filosóficas es notable.

 

‘Symbola aureae mensae…’ de Michael Maier

El título completo es clarificador: “Símbolos de la mesa áurea de las doce naciones. Es decir, la fiesta Hermética o de Mercurio, celebrada conjuntamente por doce héroes en virtud de la costumbre, la sabiduría y la autoridad del arte de la química, […] para restituir a los Artistas el honor y la fama debidos a sus merecimientos; donde se demuestran la permanencia del Arte y su invicta veracidad.” Ver: Symbola aureae mensae…

 ‘Obra médica-química’ de Johann Daniel Mylius 

Johann Daniel Mylius publicó en 1618 una obra titulada Obra médica-química. En la edición de 1625, a este extenso tratado sobre medicina espagírica y filosofía hermética se le añadieron diez páginas con ciento setenta emblemas, cada emblema está dedicado a un adepto de la filosofía hermética, desde Hermes al propio Mylius, dichas páginas son un compendio exhaustivo de imaginería alquímica. Ver: Los sellos de los filósofos (sobre todo las 10 series que ocupan páginas distintas).

La iniciación y la gnosis

La gnosis según Emmanuel d’Hooghvorst 

«A aquellos que en la Iglesia, osan negar y denunciar la gnosis».

¿No está escrito en el Evangelio según san Lucas?: “Y tú, pequeño niño, serás llamado profeta del Altísimo ya que caminaras ante su faz para preparar sus vías, para dar a su pueblo la gnosis de salvación” (1, 77), Y en 11, 52:  !Ay de vosotros escribas!, ya que habéis tomado la llave de la gnosis, no habéis entrado, y a los que querían entrar, se lo habéis impedido

Esta palabra se encuentra diez y ocho veces en san Pablo y tres veces en san Pedro, del que citamos la recomendación siguiente (2Pedro 3, 18): “Creced en la caridad y en la gnosis” de nuestro Señor y Salvador,

¿Se tendría que reescribir el Evangelio de Aquel que ha dicho (Mateo 11, 30): “Mi yugo es dulce y mi peso ligero”? ¿Se tendría pues que volver a escribir el Evangelio para adaptarlo al gusto de los tiempos?

Se confunde a menudo la gnosis con las doctrinas de sectas gnósticas que se desarrollaron en el siglo II y que fueron condenadas y excluidas por la Gran Iglesia y que además no conocemos bien. En efecto, la gnosis se confunde con la cábala y el hermetismo. Son palabras diferentes para explicar una sola experiencia condenada por aquellos que no la poseen. Sin embargo, ¿negar este don del cielo, no sería excluirse de él?

 

Comentario sobre la iniciación, Raimon Arola

Raimon Arola

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