Artículo de Jorge Egea sobre el arte de la escultura extraído de su tesis doctoral “Modelado, Creación y Conocimiento. Spiritus Classicus”. Para este artista “la estatua representa una manifestación del ser, una epífanía: es la presencia del ser en la materia.”

(Ver texto al final de las imágenes )


“Hoy en día ya es difícil y tal vez sea imposible para la próxima generación, comprender y, sobre todo, sentir profundamente, lo que significó en la Antigüedad, y también para algunos grandes escultores recientemente desaparecidos, el tipo estatuario del hombre desnudo de pie. Nada tan gozoso para un dibujante, para un pintor y sobre todo para un escultor, como la recreación indefinidamente renovada de este ser que mira el mundo desde su altura y desafía el cielo. Se comprende el tormento de un Giacometti cuando intentaba renovar un ideal condenado. Se nos anuncia el fin del hombre. Y si el hombre desaparece ante la especie, podemos preguntarnos si el antropomorfismo griego no debe cargar con su parte de culpa”.(Grecia Clásica, el universo de las formas).

Estatua tiene su origen en el vocablo latino statua, de ahí el vínculo stare-statuare; la estatua representa una manifestación del ser, una epífanía: es la presencia del ser en la materia. Entendida desde la creación, la estatua puede erigirse porque es portadora de esta presencia, ya que, siendo manifestación: eleva, pone en pie, se instituye, se levanta. Al erigir una estatua, invocamos una presencia en la materia que ésta no poseía, por lo que le conferimos un carácter o categoría que antes no tenía.

Modelar es una actividad espiritual, en tanto que desde el modelado, el trabajo estricto de creación consiste en manifestar el espíritu en la cosa modelada, de la misma manera que encontramos esa presencia del ser en la voz statua. La manifestación de lo espiritual en lo material vincula íntimamente los términos estatua y modelado. Cuando la presencia (stare) se manifiesta en lo modelado, el barro se «estatuiza», es decir, se llena de stare, de presencia: es lo modelado, la materia-ya-erigida.

En ocasiones, esta presencia puede manifestarse de forma inmediata –y esto nos remite al calígrafo oriental o al fotógrafo, que concentran toda la atención en un único acto cuya duración son décimas de segundo, liberando así esa energía primordial de la creación–. Pero en procedimientos como el modelado, los tiempos, los momentos de presencia, se acumulan hasta que llega el momento en que el creador entiende que esa presencia está manifestada, y ése es también el instante en el que, abolidos los distintos tiempos, iguala su proceso a cualquier otra manifestación de la creación. Es ese instante y no otro, en el que todo viene dado, en que la materia –preñada– da a luz a la forma en plenitud.

“La emoción es un instante, como un relámpago, y en seguida desaparece. Y el artista, con el corazón encogido, la llama como el niño que corre detrás de su madre para que no se vaya. Mamá, quédate aquí, pero la emoción ya se ha escapado lejos”.(Medardo Rosso)

Este es el momento de la elevación, de la materia erigida, insuflada de espíritu. Y parte de la labor del creador reside en atender a esta acción, que es también una no-acción, en tanto que se trata de una no actuación sobre la materia. Si bien las ideas de proceso y de tiempo son importantes en la praxis del modelado, dejan de serlo en cuanto a la creación, que se halla en un nivel más allá de la physis.

“Para el artista que crea una imagen sacándola del fondo de su alma, el tiempo ya no es accesorio. No es un intervalo que se pueda alargar o acortar sin modificar el contenido. La duración de su trabajo forma parte integrante del mismo. Reducirla o dilatarla sería modificar a la vez la evolución psicológica que la llena y la invención que es su término. El tiempo de invención forma aquí un todo con la invención misma. Es el progreso de un pensamiento que va cambiando a medida que toma cuerpo. Es, en fin, un proceso vital, algo como la maduración de una idea”. (Bergson)

Por una parte se presenta el tiempo físico, la ejecución del modelado, la práctica del arte de modelar. Por otra parte, la manifestación, la presencia, el tiempo íntimo del sujeto. Ambas se sintetizan en un acto único. ¿No es el trabajo del artista el estar atento a esta aparición, a esta presencia o, al menos, procurar los elementos, la disposición interior y exterior, para que ésta se manifieste? La característica procesal no es accesoria, sino que, al contrario, configura. Por eso debemos considerarla en toda su amplitud. Es más, desarrollando este pensamiento, debemos preguntarnos si el sentido auténtico del modelado se lleva a cabo mientras se acciona el barro o mientras se reposa, se piensa, se lee, se sueña o, sobre todo, mientras se observa y se admira tanto la presencia del modelo como la de la forma que estamos realizando. Modelado es todo el conjunto, por lo que actividad y no-actividad son coexistentes y complementarias.

Jorge Egea, Facultad de Bellas Artes de Barcelona. Extraído de la tesis doctoral: “Modelado, Creación y Conocimiento. Spiritus Classicus”

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Créditos de imágenes

1 –  Figura (detalle). Piedra calcárea. V Dinastía. Museo del Cairo.

2 –  Snéfrounéfer (detalle). Piedra calcárea. IV Dinastía. Kunst Historisches Museum, Viena

3 – Ranofer (detalle). Piedra calcárea. V Dinastía. Museo del Cairo.

4 – Bronce de pequeño formato. British Museum. Londres.

5 – Kouros. Mármol. Museo Nacional, Atenas.

6 – Estatua funeraria de Croisos (detalle). Mármol. Museo Nacional, Atenas.

7 – Efebo de Critios (detalle). Mármol. British Museum. Londres.

8 – Estatua funeraria de Efebo (detalle). Mármol. Museo Nacional del Pireo.

9 – Doríforo, copia de Polícleto (detalle). Mármol. Museo Nacional, Atenas.

10 – Guerrero B. (Detalle). Bronce. Museo Arqueológico de Regio de Calabria.

11 – Guerrero A (detalle) Bronce. Museo Arqueológico de Reggio de Calabria.

12 – Demetrios I  (detalle). Bronce. Museo de las Termas, Roma.

13 – Joven haciendo una libación (detalle). Bronce. Museo del Louvre. París.

14 – Zeus del Cabo Artemison (detalle). Bronce. Museo Nacional de Atenas.

15 – Joven de Anticitera (detalle). Bronce. Museo Nacional de Atenas. 

16 – El ciclista, Torso, bronce, Maillol, Musée d’Orsay, París.

17 – La edad de bronce, Torso, bronce. Rodin, Musée d’Orsay, París.

18 – Torso. Terracota, Rodin. Petit Palais, París.

10 – Torso. Estuco. Miguel Ángel.

20- Torso. Bronce. Rodin. Petit Palais, París.

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