Imágenes del código Fejervary-Mayer, manuscrito mesoamericano, en el que se representan diversos aspectos del ciclo anual de estos pueblos. Se acompañan con un texto de Mircea Eliade sobre el sentido del sacrificio.

blancEl código Fejervary-Mayer es un manuscrito mesoamericano del s. XV o principios del XVI. En la primera imagen el mundo aparece dividido en cinco partes: las cuatro direcciones alrededor de un centro sagrado que aquí está representado como Xiuhtecuhlti, el dios del fuego. Las otras imágenes muestran diferentes rituales y sacrificios para obtener la regeneración de la tierra después de las cosechas pues, como explica Eliade, con ellos se busca la regeneración de la fuerza manifestada en las cosechas y se propone el nuevo acto de creación: “El ritual reproduce la creación”.


Reflexiones sobre el sacrificio y la regeneración

Respecto al simbolismo del ciclo anual y los rituales de los sacrificios en los pueblos aztecas, Mircea Eliade escribió lo siguiente relacionándolos con los ritos de la cosecha del maíz:

“En cuanto brotaba la planta, se iba a los campos a buscar el dios maíz, esto es, un brote que se llevaba a casa y al que se hacían ofrendas de alimentos exactamente igual que si se tratara de una divinidad. Por la noche se llevaba la planta al templo de la diosa de las subsistencias Chimenecoatl, y en él se reunían las muchachas, que llevaban cada una un haz de siete espigas de maíz de la cosecha anterior envueltas en papel rojo y rociadas con caucho. El nombre de este haz, chicomotl (“la espiga séptuple”), designaba también a la diosa del maíz. Las mujeres eran de tres edades distintas: niñas, adolescentes y mayores, personificando sin duda de una manera simbólica las etapas del crecimiento del maíz, y llevaban los brazos y las piernas cubiertos de plumas rojas, el color de las divinidades del maíz. Esta ceremonia, cuyo propósito era únicamente honrar a la diosa y bendecir mágicamente la cosecha recién brotada, no necesitaba sacrificio”.

Pero tres meses más tarde se sacrificaba a una muchacha que representaba a Xilonen, la diosa del maíz nuevo y setenta días más tarde, al final de la recolección, se sacrificaba a una mujer que representaba a la diosa Toci, “nuestra madre”, la diosa del maíz utilizado y consumido.

Eliade explica lo siguiente respecto al sentido de los sacrificios: “En el sacrificio de una víctima humana para la regeneración de la fuerza manifestada en la cosecha se propone la repetición del acto de creación que dio la vida a los granos. El ritual reproduce la creación… Hay que buscar el sentido de los sacrificios en la teoría de la regeneración periódica de las fuerzas sagradas”.

[Información sobre el Tratado de historia de las religiones de Mircea Eliade] 

La regeneración según El Mensaje Reencontrado

“El hombre es el principal fermento de la regeneración del mundo, su acción sobre la tierra es comparable al trabajo de la levadura sobre toda la masa de una pasta. Aquí hay más que una moral y que una ascesis, más que una filosofía y que una mística. Hay la llave de la restitución del hombre y del mundo en Dios” (§ 9, 36).

“Los más instruidos de entre los estudiantes de las santas y sabias Escrituras interpretan los misterios divinos como los símbolos de la renovación espiritual del hombre extraviado en este mundo. ¿Cuántos de entre ellos comprenden que estos santos misterios describen también la regeneración corporal del hombre crucificado aquí abajo?” (§ 36, 13).

[Información sobre El Mensaje Reencontrado de Louis Cattiaux]