Selección de versículos de «El Mensaje Reencontrado» de Louis Cattiaux referentes a la relación entre el arte, el símbolo y la vida del espíritu.

Louis Cattiaux, La confrontación de las luces, c. 1945.

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Presentación

El Mensaje Reencontrado de Louis Cattiaux está compuesto por miles de versículos a modo de aforismos. En ellos, el autor reflexiona sobre distintos aspectos de la vida del espíritu o, para ser más precisos, considera distintos enfoques de una única realidad. La afinidad del pensamiento de Cattiaux con la simbología, hacen de esta breve recopilación algo más que sentencias bellas o impactantes sobre la espiritualidad del arte, pues permiten vincular el estudio de los símbolos con el sentido profundo y tradicional del significado de creación.

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Versículos

— Dar forma a la naturaleza es lo propio de Dios. Destruir la apariencia es la obra de los locos y, algunas veces, la de los sabios. Imitar los procedimientos naturales es el trabajo del artista. Remedar los aspectos del mundo es la locura del ignorante. (Libro y versículo: 03/100)

— La plegaria es el arte perfecto de comunicarse con Dios. Ella conduce al amor que consuela, al conocimiento que ilumina y a la unión que salva. (Libro y versículo: 06/57)

— Hacer aparecer la unidad divina oculta bajo la diversidad del mundo es la obra de la naturaleza. Incorporar el espíritu más elevado al cuerpo más bajo y llevarlos a la perfección absoluta es la obra del arte. (Libro y versículo: 08/32)

— El arte consiste en hacer aparecer lo sobrenatural oculto en lo natural. (Libro y versículo: 09/53)

— El verbo es lo que diversifica la sustancia primera, y el silencio es lo que la unifica de nuevo. Así, el arte que da la forma a la materia es una noble función del hombre, ya que le aproxima a su creador. (Libro y versículo: 13/49)

— Los grandes sabios, los grandes santos y los grandes artistas son ejemplos maravillosos que no deben desanimar nos a jugar nuestra pequeña partida personal, pues están aquí como ejemplos y como guías hacia la perfección que todos podemos alcanzar por la sencillez y la pureza de las operaciones de nuestros corazones. (Libro y versículo: 16/46)

— ¡Que el espíritu del artista sea tan alto como las estrellas y que su vida sea tan humilde como el polvo! (Libro y versículo: 22/27)

— El artista, el creyente, el santo, el sabio, es el que se eleva hasta la belleza iluminativa de la creación liberada de su ganga de muerte. (Libro y versículo: 22/31)

— Sólo hay un ARTE verdadero, es el que manifiesta el espíritu libre, que es la luz del Universo. Sólo hay una ciencia verdadera, es la que fija esta luz divina en el reposo de Dios. (Libro y versículo: 22/31′)

— El artista verdadero sólo conoce la tierra y el cielo; la ciencia, la moral y la política de los hombres le aburren y le matan. (Libro y versículo: 22/33)

— Las artes de los hombres bien pueden distraernos y consolarnos aquí abajo. Sólo el ARTE de Dios puede liberar nos de la infamia putrefacta del pecado de muerte. (Libro y versículo: 33/48)

— Hay que tener un don genial para ejercer las bellas artes en este mundo. Y hay que tener un don angelical para rogar y alabar al Señor del cielo y de la tierra. Pero hay que tener un don divino para practicar el gran ARTE del Todopoderoso aquí abajo. (Libro y versículo: 35/43)

— La inspiración sin la acción es impotente y la acción sin la inspiración es ciega. Ambas reunidas constituyen la perfección de la obra humana. El arte sin la naturaleza es impotente y la naturaleza sin el arte es ciega. Ambos reunidos constituyen la perfección de la obra divina. (Libro y versículo: 37/41)

— Los inteligentes y los imbéciles se han juntado para ridiculizar las artes del mundo y el ARTE de Dios, envilecidas por los incapaces, en lugar de rechazar a esos incapaces y examinar las artes que les son propuestas por los verdaderos artistas y por los verdaderos profetas de Dios. (Libro y versículo: 38/58)

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[Ver más referencias]

Louis Cattiaux en su casa-taller.

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