Primera sesión del “Ciclo de Simbología” a cargo de RAIMON AROLA, realizada el 29 de octubre en el espacio Planta Baja de Herder Ediciones.

Audio de la sesión

 

Resumen e imágenes de la sesión

Planteamiento: el símbolo es unión

El símbolo es, en su etimología griega (symbolon), reunión de lo que estaba separado. Hacer bajar el cielo y elevar la tierra. Platón lo formula en el Timeo, Aristóteles en la Ética: el símbolo es un cielo terrestre o una tierra celeste.

Su dinámica es triple: unión – separación – reunión. Ejemplo del acto simbólico:

 

De ahí su vínculo esencial con la magia. Como decía Pico della Mirandola, «hacer magia es casar los mundos», juntar por afinidad natural lo que pertenece a un mismo cuerpo. Magia, en este sentido, es re-unión.

 

El contexto: el Renacimiento italiano (siglos XV-XVI)

El Renacimiento es el primer momento en Occidente en que se plantea de forma sistemática el diálogo entre religiones, pero no en el sentido relativista actual. El encuentro con otras tradiciones —hermetismo, cábala, islam, orfismo— fortaleció y profundizó el cristianismo. Como recuerda El Mensaje Reencontrado (XXXIII, 36): «¿Cuál es el inteligente que se sumergirá hasta las raíces de su fe, a fin de ser fortalecido en la revelación de Dios?»

Pico della Mirandola y la concordia universal

Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494) encarna ese proyecto. En sus 900 Tesis (Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae) propone una pax philosophica, una concordia universal de todas las tradiciones: hermetismo, orfismo, pitagorismo, zoroastrismo, cábala judía, a partir del conocimiento obtenido de sus maestros hebreos Elijah Delmedigo y Flavio Mitrídates y cristianizada. Una propuesta que se conocerá como la Cábala Cristiana y que reúne la filosofía griega clásica, la tradición islámica, la teología y la escolástica cristiana y la magia natural y la astrología.

 

Magia y hechicería: una distinción decisiva

Lo primero que propone Pico es distinguir entre los distintos tipos de magia. La diferencia es sutil, pero real. En casi todas las tradiciones la magia se vincula la hechicería. En la actualidad no existe la magia entendida como Pico, es decir, el arte de casar los mundos, solo hechicería.

Magia, del griego mageia, el arte de los magos persas que implica un conocimiento.

Hechicería, del latín facticius, lo hecho, artificial —de ahí «hechizo»—. Depende de pactos con demonios y espíritus. Pico la rechaza por completo: no es ciencia, es superstición y esclavitud. Es la magia de brujas y nigromantes que perseguía la Inquisición.

Como señaló Frances Yates, los grandes magos del Renacimiento fueron Donatello, Botticelli… y su «Nacimiento de la Primavera» (c. 1480) es pura magia plasmada en una imagen. La relación entre magia e imagen es ancestral y se basa en el principio de la similitud. La obra de arte sería el resultado de un ritual mágico.

La magia natural como filosofía práctica

Para Pico, la magia natural sería «la parte práctica de la filosofía natural». No consiste en hacer milagros contra natura, sino en conocer profundamente las simpatías ocultas que ligan todas las cosas del universo—estrellas, plantas, piedras, animales—  y a partir de este conocimiento se puede unir lo separado. El mago es quien ha comprendido que el universo es un instrumento vivo y sabe tocar sus cuerdas.

«La magia natural es lícita y no puede ser condenada» (Conclusiones), porque no añade nada a la naturaleza: solo la ayuda a cumplir su propia obra más rápido. Es la ciencia de las correspondencias: lo que ocurre en un plano se refleja en otro.

 

Magia y amor

Otra gran figura del Renacimiento: Marsilio Ficino lo resume así: «El amor es un mago. Toda la fuerza de la magia se basa en el Eros. La obra de la magia consiste en acercar las cosas unas a otras por similitud natural. Las partes de este mundo, como los miembros de un mismo animal, dependen todas del Eros que es uno; las diferentes partes están en relación una con otra debido a su naturaleza común».

Louis Cattiaux añade (El Mensaje Reencontrado, V, 45): «El amor ha comenzado con la primera separación y reposará con la última reintegración en la identificación de la unión total».

El símbolo como camino hacia el Uno

El símbolo es el reconocimiento de las partes para llegar al Todo: El Uno. En de cada religión, las partes de una unidad separada se reencuentran y, como síntesis final se muestra la totalidad, el uno no porque esté solo, sino porque está reunido. Es lo que la tradición hindú llama advaita: no-dualidad.

Hen to pan —Lo Uno es Todo—: una de las fórmulas más antiguas y potentes de la filosofía. No significa que «todo está junto», sino que toda la multiplicidad —tú, yo, una piedra, un dios— es la manifestación de un único principio.

 

Heinrich Khunrath y el simbolismo del Uno-trino

Heinrich Khunrath (c. 1560-1605), en su Amphitheatrum sapientiae aeternae (1595), ofrece una gran síntesis visual de esta doctrina. Su célebre grabado proclama:

«Tres cosas son las que primordialmente constituyen el Mundo y que se han de unir para describir la verdad».

 

Las columnas del saber se corresponden:

  1. Moisés (Tradición Bíblica): la creación del Génesis, el Ruach Elohim sobre las aguas y los cielos.
  2. Hermes (Sabiduría Hermética): la trinidad cósmica del Cuerpo, el Espíritu y el Alma del Mundo (Anima Mundi).
  3. Filósofos Antiguos: Materia (paciente), Medio (unión) y Forma (agente que da el ser).
  4. Fisioquímicos (Alquimia): los tres principios —Azufre (Sulphur), Mercurio (Mercurius) y Sal.
  5. Los Cuatro Elementos: Tierra, Agua, Aire, Fuego y la Quintaesencia, integrados en esas mismas categorías.

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