Hiraṇyagarbha o el Huevo Cósmico de Oro, pintura atribuida al extraordinario pintor Manaku de Guler, realizada hacia 1740. Como semilla de la Realidad y de todos los fenómenos vivos, se asemeja a la noción del Único Trazo de Pincel 一畫 (yī huà, ch.) de Shitao como Origen y Raíz de todo.

A la izquierda, fragmento de la pintura «Symphonie en bleu majeur», pintada en 1997, por el artista chino nacionalizado francés Zao Wou-Ki, puente entre el arte tradicional chino y la abstracción lírica. Debajo, el extraordinario poema «El agua ensimismada» de la filósofa y escritora malagueña María Zambrano, que nos presenta el conjunto de la realidad como un organismo vivo en perpetua transformación que puede ser captado intuitivamente por la razón poética, una noción cercana al pensamiento taoísta y a la alquimia.
En la imagen, la artista china contemporánea Jiang Miao, heredera de la tradición taoísta, en estado de contemplación ante su obra, nos invita a adentrarnos en la absorción meditativa a través del arte.
Quien conoce su masculinidad
y preserva su feminidad
es cauce de arroyo
que acoge toda vida bajo el Cielo.
Cómo es cauce de arroyo
que acoge toda vida bajo el Cielo
su virtud permanece íntegra
y vuelve a ser como un niño.
Quien conoce su amanecer
y preserva su oscuridad
es ritmo [modelo]
de toda vida bajo el Cielo.
Ritmo
de toda vida bajo el Cielo,
su virtud no se agota
y lo acoge [deshace el camino hasta] lo Ilimitado.
Quien conoce su mérito
pero preserva su infamia
se convierte en el Valle
que acoge toda vida bajo el Cielo.
Como deviene el Valle
que acoge toda vida bajo el Cielo
la potencialidad de su virtud no disminuye nunca
y vuelve a ser como un tronco sin tallar…
Cuando un tronco es troceado
deviene varios utensilios.
Cuando los sabios son empleados
se convierten en mandatarios de mandatarios.
Por eso, el gran cortador no corta.
Capítulo 28 del Clásico de la Vía y de su Eficiencia
(Versión adaptada a partir de las excelentes traducciones de Anne-Hélène Suárez, el Tao Te King de Laozi, Siruela, 2022; https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2782&completa=S  y de Manel Ollé, el Libro del Tao de Laozi: https://blackiebooks.org/producto/lao-tse-libro-tao/).
La feminidad, la oscuridad fértil, la receptividad, la flexibilidad y la inocencia son algunos de los valores fundamentales de la tradición taoísta, algo que se evidencia en su pintura, la música, la caligrafía o en las artes del cuerpo.
«Symphonie en bleu majeur» de Zao Wou-ki.                                                      
«Pino en el acantilado» pintado por Shitao (Zhu Ruoji, 1642 – 1707).
Un carpintero, llamado Shi, viajaba hacia el reino de Qi cuando vio un roble gigantesco y peculiar cerca del templo del dios de la tierra. El árbol era tan grande que podía esconder miles de bueyes a su sombra. Sin embargo, el carpintero ni siquiera se detuvo a mirarlo. Su aprendiz le preguntó por qué no le hacía caso. El carpintero respondió: «Es madera inútil. Si haces barcas, se hunden. Si haces ataúdes, se pudren. Si haces muebles, se rompen. No sirve para nada». Aquella noche, el árbol se le apareció en sueños al carpintero y le dijo: «¿Me comparas con árboles frutales como el naranjo o el peral? Estos son cortados cuando sus frutos maduran porque son ‘útiles’. Por eso no llegan al final de su vida natural. Yo he luchado por ser inútil durante mucho tiempo. Si fuese útil, habría sido cortado hace siglos.
Zhuangzi, «El Arte de ser un Inútil» (Versión realizada a partir de las traducciones de Iñaki Preciado Idoeta: https://www.editorialkairos.com/catalogo/p/zhuang-zi, Liou Kia-hway: https://www.la-pleiade.fr/catalogue/philosophes-taoistes-1/9782070106837 y Rémi Mathieu: https://www.la-pleiade.fr/catalogue/philosophes-taoistes-1-lao-zi-zhuang-zi-lie-zi/9782072992346).
«Zhuangzi soñando con una mariposa», obra del pintor japonés Ike no Taiga, S. XVIII.
«Caos Primordial» (渾淪圖) por Zhu Derun en 1349 d.C., dinastía Yuan.
Grabado que representa el Caos Primordial o la Gran Oscuridad en la obra del médico, astrólogo y místico inglés Robert Fludd en su obra Utriusque cosmi maioris scilicet et minoris metaphysica, physica atque technica historia : in duo volumnina secundum cosmi differentiam diuisa, 1617.

La Muerte de Indistinción

El emperador del Mar del Sur se llamaba Shu (Precipitación); el emperador del Mar del Norte se llamaba Hu (Súbito), y el emperador del Centro se llamaba Hundun (Caos).
Shu y Hu se encontraban a menudo en el territorio de Hundun, y éste los acogía con gran generosidad. Shu y Hu, queriendo recompensar tanta bondad, dijeron: «Todos los hombres tienen siete orificios para ver, sentir, comer y respirar, pero Hundun no tiene ninguno. ¡Intentemos perforarle algunos!»
Cada día le hacían un nuevo orificio. En el séptimo día, Hundun murió.
(Texto del Zhuangzi, versión realizada a partir de las ediciones mencionadas).
Hundun 混沌, «El Caos o la Indistinción Primordial», el «Gran Océano del Origen» o «El Barro Misterioso», el Barro Nutricio
«El Sabio cuece la verdad antes de presentarla a los hombres». Louis Cattiaux
Personificación mitológica del Caos Primordial como mamífero alado, con seis patas y forma de Huevo Cósmico, reunión de todas las potencialidades del Cosmos. Imagen procedente del Clásico de las Montañas y los Mares.
Pu 樸 , «Madera sin tallar»,
La sencillez radical, Naturaleza Innata
« Para alcanzar la verdad hay que estar desnudo como ella. »  Don, Física y metafísica de la pintura, Louis Cattiaux
«Todo lo que pretende orientar o forzar la expresión del arte, lo esteriliza y lo mata; el sectarismo político, religioso o científico más que ninguna otra coacción.»  Louis Cattiaux
(Ediciones empleadas para la sesión y recomendadas. Les propos sur la peinture du Moine Citrouille-Amère : https://www.fnac.com/a1888586/Pierre-Ryckmans-Les-propos-sur-la-peinture-du-moine-Citrouille-Amere . Art et Hermétisme : https://www.editionsbeya.com/collection/art-et-hermetisme. Física y metafísica de la pintura : http://www.arolaeditors.com/llibre.asp?isbn=8495134039. Apuntes sobre pintura del monje Calabaza Amarga: https://tresportales.com/catalogo/apuntes-sobre-pintura-del-monje-calabaza-amarga/).
«Maria Paritura» ou la Vierge à l’Infini, pintura de Louis Cattiaux. A la derecha, podemos observar un Sol Rojo del que emanan lágrimas de sangre fecundante, símbolo de la Gracia Divina. En la tradición taoísta, el Sol Rojo representa la realización alquímica del adepto y del Puro Yang, que debe harmonizarse con el Puro Yin, correspondiente a la Luna de la izquierda. En alquimia taoísta el Agua y el Fuego son las puertas de todas las transformaciones de la materia y las funciones de la Tierra y del Cielo.
«Le coq et le serpent», pintura de Louis Cattiaux. Como en la pintura y la cosmología taoísta, Cattiaux pinta a dos animales que representan la unión de lo fijo y de lo volátil. En el arte y la alquimia taoísta, esta complementariedad energética suele estar representada por el Dragón y el Tigre, o el Dragón y el Fénix (la pareja imperial) o la pareja de Dos Aves Fénix. El Sol Rojo de la Realización preside la escena.
Agachado al borde del agua, pintura de Shitao, hacia 1690. Zhuangzi escribe: «El pez, para reencontrar su naturaleza primera, debe sumergirse en el agua. El ser humano, zambullirse en el Tao». Los sabios y practicantes taoístas nutren su principio vital y su sencillez radical fundiéndose con la Naturaleza, Maestra de maestros.
Primer capítulo del Discurso acerca de la pintura por el Monje Calabaza Amarga ilustrado con una selección de sus pinturas.
Diez mil manchas feas de tinta, pintura de Shitao en la que el paisaje es desfigurado procediendo y retrocediendo al Caos Primordial. En la cosmología china el número Diez Mil representa la totalidad de lo que existe y todas las manifestaciones del mundo fenoménico, como en la expresión «Los Diez Mil Seres». El objetivo del Maestro taoísta es, en verdad, un no-objetivo: reunificarse con la Indistinción Primordial del Tao, con la Fuente de toda Vida.
Pino en el acantilado, obra pintada sobre 1690. Esta pintura encarna los valores fundamentales del arte taoísta y del budismo chan; la dinámica entre vacío y plenitud, la sencillez radical, la sobriedad y la magnificencia de una Naturaleza arborescente. Todo ello conforma un paisaje contemplativo que favorece la meditación y la Unión con el Tao.
Uno que queda libre, 1686. Esta isla que parece flotar en el Vacío, con un título evocador propio de la tradición taoísta, parece aludir a las islas míticas de los inmortales taoístas, seres traslúcidos que se alimentan del rocío celeste y conocen los senderos ocultos de las montañas sagradas.

Hoja del Álbum de Paisajes (1707). El ermitaño taoísta se retira entre los árboles y las rocas, donde se halla su ermita. El bosque denso representa la Indistinción Primordial a la que retorna el sabio, que cultiva la bondad y la virtud originaria previa a las distinciones entre el bien y el mal.

En meditación, al pie de las montañas imposibles, 1695. En la pintura, parece ser el propio Shitao, vestido de blanco, el que se funde con la matriz vegetal de un pino, un tema presente en la tradición taoísta y budista, símbolo del regreso al Tao o a la Mente Primordial de Buddha. Para referirse a este estado, con unos versos que revelan su realización espiritual, Shitao escribe:

«Construí una cabaña de paja en lo profundo de las nubes.
Encuentro suficiente alegría en lo que me depara la vida.
Entierro unas cuantas patatas antes de que el fuego se apague.
Ya he terminado con las intrigas, pero no con escribir cartas.

Claro y quieto como el hielo, trasciendo los límites del tiempo.
Abierto y lleno de luz, abarco las diez direcciones.
Pero los acontecimientos fuera de mi cabaña son un misterio para mí,
como cuántas veces las flores han caído y florecido otra vez.»

Fragmento de la traducción francesa de Pierre Ryckmans, una versión magnífica, inspirada y erudita a la par. La receptividad es la virtud fundamental del sabio taoísta.

Fragmentos de Excursión a la gruta de Zhang Gong, ca. 1700. Sobre esta obra, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York escribe:

«La gruta de Zhang Gong, un famoso paraje natural y antigua morada de Zhang Daoling (Zhang Gong; siglo II d. C.), Fundador de la Iglesia taoísta, se encuentra cerca del lago Tai, en la provincia de Jiangsu, no lejos del centro alfarero de Yixing. Según las creencias taoístas, estas grutas son fuentes de la fuerza creativa de la naturaleza y ofrecen el potencial de rejuvenecimiento y renovación.

La pintura de la gruta realizada por Shitao en la cúspide de su talento artístico, alrededor de 1700, es una de sus obras maestras más suntuosas. Siguiendo una composición anterior de Shen Zhou (1427-1509), Shitao pintó como si recreara el proceso cósmico de la creación: mediante capas de pinceladas enérgicas con vibrantes tonos de azul celeste, verde pálido, naranja y fucsia, transformó la representación topográfica de Shen Zhou en una imagen resplandeciente que evoca el poder procreador de la naturaleza. En un extenso poema al final del pergamino, Shitao reconoce los atributos místicos taoístas de la cueva y sugiere, de forma lúdica, que ha conseguido capturar tanto la cueva como su esencia.»

Tal y como señalan Vincent Goosaert y Caroline Gyss en su excelente libro Le Taoïsme. La révelation continue, se trata de una de las grutas-madre, lugar de culto fundamental en Asia Oriental. El diminuto personaje central representa al propio artista, que como adepto taoísta se sumerge en la contemplación de la cavidad uterina. Las estalactitas de un color blanquecino son símbolo, tradicionalmente, de los pechos nutricios de la Madre Tierra que nutrirá al sabio o al practicante en su camino hacia la realización. El culto a la Feminidad Oscura ha mantenido un lugar eminente en el taoísmo hasta nuestros días.

Autorretrato de Shitao, 1674. Algunos de los pseudónimos usados por Zhu Ruoji (su nombre de nacimiento), y que con frecuencia tienen una resonancia con las cosmología y la filosofía budista o taoísta fueron Shitao («Ola Petrificada» o «Roca Ondulante»), «Monje Calabaza Amarga» o «Discípulo de la Gran Pureza».

La Nada antes de la creación del universo, estampa proveniente de la obra de Robert Fludd Utriusque Cosmi (1617) , que ilustrada Nada previa a la Creación, una representación de la tiniebla fértil que tiene una profunda resonancia con la cosmología taoísta.

«El niño… ¿Dónde está?»

Para Robert Fludd,  1995-96,  Anselm Kieffer
Emulsión, acrílico y semillas de girasol en xilografía sobre composición fotográfica
105 x 82,5 x 105 cm; 16 páginas dobles
«La obra Para Robert Fludd (Für Robert Fludd, 1995-96) está dedicada al filósofo, metafísico y alquimista inglés del mismo nombre (1574-1637), para quien la esencia de cada elemento del universo reside en la humanidad, una noción que establece un orden cosmológico entre las diferentes esferas del universo. Fludd también fue reconocido por su obra gráfica, empleando las mejores imprentas de la época para transmitir sus ideas filosóficas y cosmológicas.»
Esta ilustración corresponde al grabado del Logos Solar o Sol Hermético, extraído de la obra cumbre del médico, místico y filósofo inglés Robert Fludd, titulada Utriusque Cosmi, Maioris scilicet et Minoris, metaphysica, physica, atque technica Historia (abreviada comúnmente como Utriusque Cosmi, publicada en Oppenheim entre 1617 y 1621). El origen cósmico (La Creación): en la cosmología hermética de Robert Fludd, el acto de la creación divina es interpretado de manera similar a un proceso alquímico. Fludd explica el nacimiento del cosmos a través de un desarrollo continuo que va desde la nada absoluta y la oscuridad primordial, hasta la manifestación de la Luz Divina de la Creación. La Luz Primordial se halla contenida en el Caos: La ilustración muestra un gran círculo central negro que representa la materia caótica primordial o las tinieblas previas a la creación. Rodeando este denso centro, los rayos en forma de llamaradas simbolizan el fuego divino y el Espíritu de Dios (la luz del Fiat Lux) irrumpiendo, ordenando y dando vida al universo material. El Macrocosmos y el Microcosmos: El propósito central de la obra Utriusque Cosmi (que se traduce como Historia metafísica, física y técnica de los dos mundos, a saber, el Mayor y el Menor es demostrar mediante analogías visuales cómo el universo (macrocosmos) se refleja de manera exacta en el ser humano (microcosmos). En este sistema de correspondencias, el Sol simboliza el corazón del universo viviente, del mismo modo que el corazón humano distribuye la vida en el cuerpo. En los tratados de cosmología taoístas la emergencia de la Inteligencia Ordenadora del Tao es descrita de forma similar a través de la separación del Yin y del Yang y la manifestación de los diez mil seres, de la totalidad de la realidad.
Fotograma tratado de la película Sacrificio (Offret) de Andréi Tarkovsky, 1986. El protagonista de la película, que puede interpretarse como la figura del Justo en la tradición hebrea, pilar y mantenedor del equilibrio cósmico, rehúye la realidad exterior para hallar la Luz Interior oculta en las tinieblas, y lo hace con un yukata (especie de albornoz para descansar y estar por casa en el mundo nipón) con un bordado del Taìjítú en su espalda, el diagrama del Yin y del Yang en la cosmología china. Su disolución en las tinieblas simboliza el retorno a la Oscuridad Originaria del Tao, el regressus ad uterum, el Útero del Comienzo sin Comienzo, el Útero de la Hembra Misteriosa en la tradición taoísta.
En este otro fotograma de la película, el protagonista se halla oscilando entre la luz exterior (la luz del mundo fenoménico y caído en el tiempo) y la Luz Interior (oculta en la interioridad oscura). El director escenifica con maestría este baile oscilante entre la pureza ontológica y el mundo de los fenómenos. Desgarrado entre ambas realidades, el Sabio debe inclinarse hacia la Oscuridad Luminosa para preservar el mundo.
En la imagen de la izquierda, la emanación del Dios Hindú Śiva, el fiel y poderoso Hanumān, se abre el pecho para mostrar su devoción a la pareja divina, Rāma y Sītā, que residen en su pecho y evocan la reconciliación e integración de Conciencia Pura (Rāma) y de la Energía Creadora (Sītā). Obra emblemática de la escuela de Kalighat, S. XIX. A la derecha, la Mandorla-Logotipo de la revista El Hombre y lo Divino (https://elhombreylodivino.com/) evoca la intersección y la unión perfecta entre inmanencia y trascendencia. En la teología mística, también evoca la herida sacrificial de Cristo y su Sagrado Corazón, así como la Luz Increada de Dios, con la forma de un Huevo Cósmico Luminoso, apertura fundamental al Misterio de la Redención.
Le Soleil Rouge (El Sol Rojo), obra de Zao Wou-Ki, 1950. Esta pintura de Zao Wou-Ki, realizada tan solo dos años tras la llegada del artista chino a París, representa la unión de la gramática estilística de la pintura tradicional china — ya sea con el uso del vacío, las formas simplificadas, la tinta, la litografía o la caligrafía— con la disolución abstracta de las vanguardias occidentales, un proceso de desaparición de la figuración que ya hemos observado en la obra de Shitao. Por otro lado, el Sol Rojo simboliza la purificación y realización en la alquimia taoísta, pero también expresa la antiguas formas de heliolatría (culto al sol) en el mundo asiático, como en Tíbet, China, Japón o Vietnam. Símbolo radiante de vida, fertilidad y fuerza celeste, el Sol Rojo es el Yang Puro que corresponde al Sabio, el Ser Verdadero y Soberano (王, Wáng, ch.) en Equilibrio entre el Cielo y la Tierra.
«Vi que el Cordero rompió el sexto sello, y entonces se produjo un gran terremoto. El sol se oscureció como si se hubiera vestido de luto, la luna entera se tornó roja como la sangre y las estrellas del firmamento cayeron sobre la tierra, como caen los higos verdes de la higuera sacudida por el vendaval.» Apocalipsis (6:12-13). Fragmento de una ilustración del extraordinario Beato de Saint-Sever, que representa a la luna de sangre y a las estrellas a punto de caer sobre la tierra. Antes de la restauración de todas las cosas, tiene lugar la destrucción de éstas, como una purificación. En este sentido la luna de sangre prefigura el Sol Rojo del Apocalipsis como teofanía que lo renova todo por el fuego. De ahí el juego alquímico con las letras INRI: Igne Natura Renovatur Integra, «Toda la Naturaleza será renovada por el Fuego», la apocatástasis o restauración universal de todas las cosas.
Beato de Saint-Sever, manuscrito iluminado del siglo XI conservado en la Biblioteca Nacional de Francia (Ms Lat. 8878) / Pasta de sellos tradicional china (a menudo llamada Yinni), utilizada para fijar sellos en caligrafías o pinturas, tradicionalmente elaborada con cinabrio, sulfuro de mercurio.. Existe una correspondencia fascinante entre la Teofanía del Hijo del Hombre rodeado por el tetramorfo, los 24 ancianos y la corte celestial —siendo el Círculo símbolo de perfección y totalidad, el círculo azul representando lo trascendente y lo celeste, y el círculo rojo el Fuego Divino, la Realeza, el Espíritu Santo y la dimensión sacrificial del advenimiento del Mesías— y el Rojo Alquímico de la tradición taoísta custodiada por el Dragón, que representa el Poder Espiritual Supremo, la Fuerza Vital y el Equilibrio del Tao. En la tradición china, el Dragón representa el soberano y la totalidad del reino animal y de los cinco elementos, por los que puede transitar sin obstáculo alguno. Símbolo de Harmonía de todas las criaturas sobre la tierra, el Dragón posee atributos de los siguientes animales; cabeza de camello (persistencia), cornamenta de ciervo (Fuerza espiritual, prosperidad e inmortalidad), ojos de langosta mágica o de demonio (visión aguda y penetrante), hocico de perro (instinto y olfato sobrehumano), bigotes de bagre o carpa (afinidad y sensibilidad hacia las corrientes y el agua), melena de león (majestuosidad y fuerza), cola de serpiente (flexibilidad y agilidad), escamas de carpa (longevidad y resistencia) y garras de águila o halcón (valentía y poder). En ambos casos se trata de dos símbolos de inenarrable riqueza para indicar Perfección y Soberanía Cósmica y Espiritual.
Compartimos aquí una entrada de nuestro proyecto de investigación Ascesis y simbolismo: de la imagen al gesto sobre la tradición sino-vietnamita, su cosmología y simbología en el ámbito de las Artes Taoístas del Cuerpo. La web en su totalidad puede consultarse aquí: https://www.upf.edu/web/ascesis-y-simbolismo .
Emblema Rojo de la Escuela Phuong Hoang de Artes Tradicionales Taoístas. En las Artes del Cuerpo sino-vietnamitas, el practicante avanzado o el maestro llevan un cinturón negro o blanco con una franja roja que simboliza la obtención de las técnicas y enseñanzas del linaje al que pertenecen en la sangre, imagen de la transmutación alquímica. Los Fénix hembra y macho, por otro lado, y como veremos, son una de las parejas energéticas fundamentales de la tradición taoísta, que como el Dragón y el Tigre y el Dragón y el Fénix, son un símbolo de buen augurio, prosperidad y totalidad cósmica y espiritual. Como muchos textos taoístas, la obra de Shitao posee una lectura iniciática que lo emparenta con la alquimia taoísta y la realización del Tao.
«Dos Fénix ascienden hacia la Claridad» (Emblema del Institut Phuong Hoang, la «Escuela del Fénix»)
Las dos aves Fénix del Institut Phuong Hoang, la «Escuela del Fénix», fundada por el Gran Maestro Nguyen Tien, tienen una significación eminentemente daóica, ascética y cosmológica. Los colores del emblema de Phuong Hoang (fènghuáng 鳳凰 en chino)—que no pueden apreciarse en esta imagen— son el rojo, el amarillo (para el Sol, el Cielo, y la Tierra) y el irisado (los cinco colores) para el plumaje de las aves Fénix. Según la Chrestomathie annamite, las leyendas les atribuyen gracia, elegancia, poder y «eficiencia celeste»; estas aves fabulosas sólo aparecen ante los hombres en períodos de gran prosperidad o para anunciar el nacimiento o advenimiento de un gran sabio.[1]
Otro nombre para esta ave mítica es el de pájaro de cinabrio — referencia a la alquimia interna— y es una de las monturas privilegiadas de los Inmortales daóicos:
Les Taoïstes désignent le phénix sous le nom d’oiseau de cinabre (tanniao), le cinabre étant le sulfure rouge de mercure. Le phénix correspond d’ailleurs, emblématiquement, au Sud, à l’été, au feu, à la couleur rouge. Son symbolisme est de même en rapport avec le soleil, la vie et l’immortalité. Le phénix est une monture des Immortels [xiān, 仙]. Il est l’emblème de Niukoua qui inventa le cheng, instrument de musique en forme de phénix, imitant le chant surnaturel du phénix.[3]
Paz, Prosperidad, Serenidad, Flexibilidad y Felicidad son atributos del Fénix:
Le phénix mâle est symbole de félicité ; le phénix femelle est l’emblème de la reine, par opposition au dragon impérial. Phénix mâle et phénix femelle sont ensemble symbole d’union, de mariage heureux. [En el caso del emblema de la Escuela Phuong Hoang, las dos aves representan la Harmonía, el perfecto equilibrio entre Yin y Yang, Am y Duong]. Encore les phénix de Siao-che et Long-yu, s’ils manifestent le bonheur conjugal, conduisent-ils les époux au paradis des Immortels. C’est un phénix qui révéla à Pien-ho la présence du jade dynastique de Tcheou, symbole d’immortalité, et c’est le Fong-hoang, manifestation du pur yang, qui apparaît lors des règnes heureux.[4]
El Fénix se halla en constante mutación según los 64 hexagramas. Como hemos dicho, evoca Flexibilidad, Vivacidad, Poder. Los dos Fénix de la Escuela, macho y hembra, implican la unión que conduce, según los textos del canon daoísta, al «Paraíso de los Inmortales». Para recargarse de energía, ambos se dirigen hacia el Cielo Rojo (circunferencia central) en el que se purifican, para regresar a la Tierra Amarilla (contorno del emblema). Las correspondencias, son, por lo tanto: Cielo-Tierra, Thien-Dia, rojo-amarillo, masculino-femenino, emisión-recepción, «espíritu-materia», es decir, materia-energía liviana—materia-energía pesada. El cuerpo-mente (mente-cuerpo para el Maestro Nguyen Tien, pues en ontología y en la metafísica daóica la mente precede el cuerpo como el Cielo precede a la Tierra) es liberado de las influencias nefastas a través de la práctica respiratoria (Tam The). Como escribe el Maestro Duc Long, el practicante que aplica con pertinencia este simbolismo se convierte entonces en un Hombre en equilibrio entre el Cielo y la Tierra. La «Escuela del Fénix», fundada por el Gran Maestro Nguyen Tien en Hanói, se halla ligada a las dos grandes corrientes de reflexión y de acción marcial vietnamita: la escuela externa (Yang, Duong) y la escuela interna (Yin, Am). La armonización de estos dos principios energéticos y filosóficos constituye su fundamento.[5] El emblema de la «Escuela del Fénix» evoca la regeneración energética que es obra del rojo alquímico:
Le cinabre est le sulfure rouge de mercure, composé dans lequel on reconnaît les deux éléments de base de l’alchimie universelle ; le souffre et le mercure. La forme ancienne du caractère tan, qui le désigne en chinois, figure d’ailleurs le cinabre à l’intérieur du fourneau de l’alchimiste ; une autre forme archaïque évoque la transformation de l’homme par l’usage du cinabre. C’est par excellence la drogue d’Immortalité, d’autant qu’il est rouge (couleur faste et couleur du sang), et qu’il rend le corps rouge, c’est-à-dire à la fois qu’il en rajeunit le teint et qu’il lui donne la luminosité du soleil. On notera par ailleurs que la consommation du cinabre n’est pas spéciale à la Chine ; elle est aussi connue de l’Inde, et même de l’Europe, où elle fut recommandée par Paracelse.[6]
El simbolismo del cinabrio está alineado con la duplicidad energética del Fénix —uno de los modelos del sabio daóico plenamente realizado—, cónyuge del Dragón imperial y del Cielo, así como con el estado vital paradójico que conduce de la receptividad creativa a la plenitud de la eficiencia celeste. El Yang o Duong puro se realiza en lo esencialmente Yin o Am:
Il faut remarquer que le symbolisme du cinabre ne résulte pas de sa qualité de sel, combinant le yin et le yang et en neutralisant les effets réciproques […]. Ce que l’on cherche à obtenir, c’est le yang à l’état pur, or ou cinabre, bien qu’identifié à l’ovule, il soit substantiellement yin (VANC). Ce résultat s’acquiert par des calcinations successives, qui ont pour effet de libérer le mercure. L’alternance cinabre-mercure est le symbole de la mort et de la renaissance, de la régénération perpétuelle, à la manière du phénix renaissant après la combustion.[7]
Esta obra de arte se titula En busca de la inmortalidad, una obra magnífica de principios del siglo XVI pintada por el destacado erudito y artista de la dinastía Ming, Guo Xu  (1456–1532). El árbol seco ya aparece en el Zhuangzi como un estado de no-hacer supremo, y sus cavidades uterinas representan la vacuidad receptiva del sabio. Cerca del Yin supremo, el árbol seco se halla muy cerca del Tao en su forma Yang por una inversión paradójica: el mayor Yin, la Vacuidad Creadora, augura el nacimiento del Yang y anuncia, por lo tanto, el reverdecer del árbol seco. El sabio taoísta se inclina con reverencia ante el árbol seco e inútil, imagen de la sabiduría que aguarda ser fecundada por el Cielo. El pequeño caldero alquímico cerca del árbol lo señala como lugar auspicioso para la transmutación.
Si bien el Fénix sino-vietnamita no queda pulverizado por la combustión, ésta es igualmente purificadora y renovadora. El pájaro de cinabrio, como el rojo alquímico que encarna, tiene, al menos, un significado simbólico que se realiza sobre dos planos:
—l’opération alchimique, qui réalise symboliquement la régénération ;
—la consommation du produit, qui est censée conférer l’immortalité physique. Il existe manifestement une hiérarchie entre ces deux conceptions, et les textes chinois ne s’y trompent pas, qui donnent la primauté à la première ; la longévité corporelle n’est elle-même qu’une résultante (ELIF, GRIF, KALL, WIEC).[8]
El inmortal taoísta Liezi, Escuela Kano, Japón, ca. 1606.
«Estos paneles representan al inmortal taoísta Liezi (en japonés: Resshi), quien se eleva en una nube, mientras figuras sobrecogidas comentan su misteriosa desaparición. Estos paneles, o fusuma, decoraban originalmente la pared oeste de la sala central de los aposentos del abad (hōjō) en Ryōanji, un templo zen en Kioto. Forman parte de un conjunto de cuarenta paneles que representan diversas figuras confucianas y taoístas, instalados en las tres salas.» The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Liezi, que según la leyenda era capaz de cabalgar el viento, como otros inmortales taoístas, vuela en un cosmos transfigurado, siendo el Oro otro color insigne de la transmutación taoísta, tal y como aparece en esta obra extraordinaria e inusual para un templo Zen, lo que sin embargo muestra la gran afinidad y el diálogo perpetuo entre el taoísmo y el budismo. Por otro lado, esta escena posee un paralelismo con la vida del gran Yogi tibetano Milarepa, que según la leyenda también habría alcanzado la ingravidez y el poder de volar, el siddhi Laghiman. Hallamos estas notables confluencias, de forma literal o metafórica, en la literatura taoísta, Zen y budista tibetana.
Se expresa aquí la distinción y la polémica entre el dao de los sabios y el dao de los Inmortales[9]; en este caso es difícil hablar de una inmortalidad meramente «física» en el sentido habitual de la palabra, ya que según algunas interpretaciones el adepto que ha realizado plenamente la transmutación interior se convierte en pura energía celeste. Se trata de una mutación, una transformación más; el embrión inmortal originado en su seno se funde con la integralidad de su mente-cuerpo y asciende a alguno de los Paraísos de los Inmortales o simplemente se funde con la Totalidad, regresando al Dao.[10] Como escribe el Maestro Schipper;
Les Immortels, êtres de lumière, sont eux-mêmes comme les miroirs qui nous guident dans le labyrinthe de la montagne, à travers le monde de la mort et de la résurrection. Ils sont les passeurs, les Arianes qui nous aident en nous révélant la structure secrète du corps. Ce secret des Immortels est bien celui de savoir mourir quand on le veut, quand il le faut. Au-delà des mythes, de l’histoire, des théories, ils nous enseignent concrètement à vivre et à passer, d’un monde à l’autre, en souriant, dans l’ivresse, dansant au rythme de la nature retrouvée.[11]
Por lo que respecta la gestualidad de las técnicas psico-físicas del Fénix en la práctica energética y de la Vía del Arte Marcial vietnamita, éstas no deben confundirse con las de la Grulla; las del pájaro de cinabrio son más amplias, nobles y majestuosas que las del ave que simboliza la longevidad (otra montura de los Inmortales), cuyas técnicas son más incisivas, picadas y sincopadas. La inscripción del emblema de la «Escuela del Fénix» es la siguiente: «Dos Fénix ascienden hacia la Claridad» o «Dos Fénix en Harmonía se inclinan y saludan el Sol, la Claridad del Cielo». Es porque se hallan en harmonía que ambas aves místicas pueden asistir juntas al nacimiento periódico del Sol. Si no se hallaran en harmonía, no podrían saludar al Sol conjuntamente. De la misma forma, si nuestras energías sutiles no se hallan harmonizadas, no seremos capaces de saludar ni presenciar la Luz Celeste de forma pertinente. Como el Fénix, el practicante debe ascender hacia la Claridad del Cielo y de la sabiduría para realizar plenamente el Dao, la Flor de Oro que alberga en sí mismo.
[1] Nordemann. E. (1898) Chrestomathie annamite. Hanoï : Société tonkinoise d’enseignement mutuel, p. 254.
[2] Una de las representaciones tradicionales sino-vietnamitas del Fénix extraída de la Crestomatía, p. 254.
[3] Dictionnaire des symboles… p.747.
[4] Ídem.
[5] Cahier technique, nº1 citado, p. 3.
[6] Dictionnaire des symboles… p. 253.
[7] Ídem, p.254.
[8] Ídem.
[9] Distinguimos entre el Dao como «principio» inmanente y transcendente del Universo, en su sentido más cosmológico e incluso «metafísico», y el dao como vía humana para alcanzar (o recuperar) la unión con el Dao. Como nos dice el Maestro Nguyen Tien de forma paradójica: «El ser humano es el dao en movimiento hacia el Dao».
[10] Colectivo. (1995). Dictionnaire de la sagesse orientale. Bouddhisme, Hindouisme, Taoïsme, Zen. París: Robert Laffont. pp. 218-219.
[11] Schipper, K. (1982). Le corps taoïste : corps physique — corps social. París: Fayard. …  pp. 235-236.
Paneles de techo «Dragón» y «Fénix», creados por Katsushika Hokusai en 1844. Hokusai pintó estas vibrantes piezas cuando tenía 85 años, durante sus últimos años en Obuse, Prefectura de Nagano. Fueron encargadas como paneles decorativos para el techo de un yatai (carroza de festival) perteneciente a Higashimachi. Si nos fijamos en el panel del Dragón, podemos ver como se halla en un Círculo Rojo rodeado de Agua, siendo el Agua y el Fuego las puertas de la Tierra y del Cielo y de todas las transformaciones en alquimia taoísta. Por otro lado, a la derecha, el Fénix, con su plumaje irisado, representa la síntesis harmónica de todos los elementos de la Naturaleza. Ambos forman con su cuerpo un círculo que alude a la perfección y completitud del Tao y del Yin y del Yang.
«El dragón da a luz a un fénix dorado que quiebra y atraviesa el cristal celeste». Linji
«Venerar la Receptividad». Recordemos que para Shitao, venerar la receptividad es el gesto humano y natural por antonomasia. Lo fundamental es saber venerar. Como en otras tradiciones místicas y alquímicas, la tradición taoísta considera que a partir de la receptividad creadora y la tiniebla fértil emerge el Cosmos y el Ser Humano plenamente realizados en harmonía con el Tao. Así describe Laozi la Infinita Capacidad Creadora del Tao, y, por extensión, del Sabio:
La Vía fluye en el Vacío,
su Eficiencia nunca se extingue.
Honda, antecesora de los diez mil seres,
mella lo afilado,
desenreda el nudo,
armoniza la luz,
se funde con el polvo.
Profunda, parece haber estado siempre allí.
No se sabe de quién es hija,
quizás es anterior al ancestro último.