Raimon Arola, «El Tarot de Mantegna»

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En las academias renacentistas del norte de Italia, durante la segunda mitad del siglo XV, sabios y artistas trabajaban al unísono esperando alcanzar una síntesis de todo el conocimiento. Por ello, las obras de arte intentaron representar el conjunto del universo y los vínculos ocultos que relacionaban cada parte con el todo. Uno de los mejores ejemplos de esta búsqueda de síntesis entre distintos conocimientos es esta serie de cincuenta láminas, pensadas como cartas de juego y conocidas popularmente como Tarot de Mantegna. La primera representa al Mísero, el hombre pobre y errante, que simboliza el lugar más bajo de la creación. La última representa a la Primera Causa del Universo, es decir, lo más elevado de la Creación. Entre ellas se halla una escalera de cuarenta y ocho peldaños, representados por cada una de las otras láminas. Además de su exquisita belleza y fina sensibilidad, las láminas están repletas de un contenido filosófico y simbólico que el autor se encarga de desvelar, intentando recuperar el sentido originario de sus creadores.

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