Resumen de la sexta sesión del «Seminario del Pensamiento Hermético», a cargo de Raimon Arola, que tuvo lugar en el Ateneu barcelonès el día 20 de mayo de 2022.

Presentación

En primer lugar, debo decir que estoy algo molesto con la Iglesia cabalística de Estados Unidos que decidió que no era necesario saber hebreo para estudiar la cábala. Eso es una aberración.

Lo que hoy en día se entiende por cábala tiene muy poco que ver con la cábala tradicional y el hecho de intentar ser tradicional, que no tradicionalista, está dentro del contexto del pensamiento hermético. En la actualidad todo se mueve en un contexto de sanaciones y cosas así que no parecen muy interesantes, eso es lo que intentaré explicar hoy.

El tema de esta sesión es el árbol de la vida y esta es la página del libro “¨La actualidad del hermetismo” que se refiere a ello, En el versículo que origina el capítulo se dice que el árbol de la vida está plantado en medio del jardín mientras que el árbol del bien y del mal crece encabalgado sobre el muro de la cerca:

En el libro profundizamos más en el sentido del bien y el mal, unos conceptos que, sin embargo, poco tienen que ver con la moral, pero hoy quería centrarme más en esta imagen del árbol de la vida, llamado también el árbol de las sefirot.

 

El árbol de la vida

Este es el árbol de la vida que está en el centro del paraíso que se conoce también como el árbol de las sefirot, sefirah, cuyo plural es sefirot, es de la misma raíz de sefer libro, y todos ellos proceden del verbo sfr que significa contar. Se trata de un árbol vivo, tierno, sin cortezas y a su lado aparece una pintura de Chagall con una nube negra de donde proviene todo, los diez mandamientos que Dios le dio a Moisés en el Sinaí y también las diez sefirot. A partir de estos diez mandamientos se escribió la Torá, una palabra que antiguamente se tradujo por Ley. También se denomina Pentateuco, pues consta de cinco libros. Explican los cabalistas que cuando Moisés recibió la Torá estuvo cuarenta días en el Sinaí, en un día recibió los cinco libros y los treinta y nueve días restantes se los paso hablando con el Santo, bendito sea, comentando lo que estaba escrito, de aquí proviene el concepto de la Torá oral, o la Torá bealpe, es decir, sobre la boca. La Torá escrita es lo que todo el mundo puede leer. Esta expresión del Santo, bendito sea, es la expresión que utilizan los hebreos, sobre todo los cabalistas, para referirse a Dios,

Y esto es lo que nos enseña la Torá, la apertura de los cielos, aquí tenemos los dos nacimientos posibles para el hombre, el nacimiento natural, donde se ven dos astrólogos que están observando el cielo que el niño respirará por primera vez para levantar la carta astral. Pero hay otro nacimiento que es el que aparece en el otro grabado suizo del s. XVI donde un personaje nace o renace del vientre de la tierra y penetra en un aire distinto que es el aire de la Torá, el éter de los antiguos. Aquí está la Torá verdadera que se representa con la visión de Ezequiel o de la san Juan que son parecidas. Son los dos nacimientos, el nacimiento natural y el nacimiento iniciático, la Torá o el árbol de la vida que está en el centro del Jardín de Edén solo se puede entender desde este segundo nacimiento.

Y esta es para mí la imagen definitiva, este árbol como un brote tierno y vivo, que no está contaminado por la exterioridad. En el Génesis, en el cuarto día cuando se crean los vegetales, se dice que eran árboles frutos, sin corteza totalmente comestibles. Esta imagen es clave, ya que, si bien los hebreos no hacen imágenes hay un lugar donde si se permiten y es las haggadot, una serie de narraciones de la tradición oral, las más conocidas son las que relatan la salida del pueblo judío de Egipto. Y el momento representado es cuando Moisés recibe, quibel de donde procede qabala, la Torá del Sinaí, la recepción de la enseñanza primordial, que, como hemos dicho antes. la recibió en un día y los otros treinta y nuevo estuvieron hablando. Moisés, transmitió esta enseñanza oral a su hermano Aaron, que es el nombre que aparece en la imagen.

La enseñanza oral es absolutamente necesaria para leer las Escrituras, todas las Escrituras. Aaron la transmitirá al Sanedrín y después se irá transmitiendo de boca a oreja de cabalista a cabalista.

La Torá sobre la boca

Todo esto es una idea muy olvidada en la actualidad que no tiene en cuenta esta transmisión secreta sobre este árbol tierno, que no desea ser profanado. Pero, ¿qué es la Torá vealpe, la Torá sobre la boca?

Debemos recordar que el alfabeto hebreo no tiene vocales, en la diáspora, con la llegada de la invasión romana, vocalizan el texto con unos pequeños signos para que no se perdiera la pronunciación tradicional, pues cada palabra está compuesta en general de tres letras, tres raíces, que según cómo estén vocalizadas pueden querer decir una cosa u otra. En cambio, no se puede cambiar ni una letra ni una iota, que es la letra más pequeña, del texto de la Torá, y los escribas o copistas que se equivocan en una letra cuando están copiando la Torá, deben volver a comenzar, pero, en cambio, sí que hay la posibilidad de pronunciarla de distintas maneras.

Este es el misterio de la cábala, la lectura correcta de las Escrituras, darles a las letras su vocalización adecuada.

La lectura del Bereshit, por ejemplo

I

La primera letra es la bet, de Bereshit bara Elohim, vemos que es un texto que no está vocalizado, por eso algunos cabalistas, como Nahmanides de Girona por ejemplo, leen vocalizando diferente Be rosh itbare Elokim, que en vez de “En principio creó Elohim”, significa “En la cabeza se creó Elohim”, la fuerza de todas las fuerzas. Es una separación distinta de las letras, que corresponde a una tradición oral.

Los sabios explican que en esta bet del comienzo está incluida toda la Torá, que empieza con una bet y termina con una lamed, dos letras que, numéricamente valen 32, y que significan ‘corazón’ en hebreo. La Torá es el corazón de Israel, todo eso es apasionante, pero evidentemente hay que entrar y conocer un poco la lengua hebrea.

La Torá nos habla del mundo por venir, esto es muy importante, la Torá habla del mundo por venir, no habla de estar bien en este mundo, que es lo que se busca en general, sino de saber quiénes somos realmente… cuál es nuestro destino, el mundo que vendrá.

Y la Torá es también el árbol de vida, todo eso aparece en un artículo titulado la “Torá y los textos rabínicos” que está en la web de Arsgravis. También es la alianza, tenemos poca cultura judía y no somos conscientes de que la alianza, que es la circuncisión, es la unión real del hombre y de Dios. Brit, que a veces se traduce por pacto, es la alianza, la reunión del hombre y la divinidad, si fueran dos cosas separadas…

La alianza que no solo es lo escrito, sino que es la experiencia, la experiencia del beso. Se dice que cuando el discípulo amado se recuestó sobre el hombro de Jesús en la Santa Cena, es precisamente cuando recibió la enseñanza secreta, así empiezan las enseñanzas cátaras. Con el beso se transmite el espíritu de aliento a aliento.

Las letras hebreas

Aquí vemos las veintidós letras del alfabeto hebreo. En “Arsgravis” se encuentra un artículo sobre las 22 letras hebreas en el que se explica una historia según la cual las letras del alfabeto se presentan ante el Santo, bendito sea, cada una de ellas rogándole que creara el mundo con ella. La shin, por ejemplo, le habla de su relación con el fuego, pero cada letra además de una cualidad tiene un revés y por eso van pasando todas sin que el Santo, bendito sea, se decida a crear el mundo con ellas, hasta que llega la bet, y es la escogida, pues la bet numéricamente vale dos, como el Santo, bendito sea, y su creación. Y además la forma de la bet tiene como dos extensiones que recuerdan que siempre está ligada con la alef del origen, que simboliza la unidad. Debido a ello, la alef no se presenta puesto que ya se había decidido con que letra se empezaría la creación, sin embargo, el Santo, bendito sea, la llama y le dice: Alef alef tu siempre serás la letra más importante, la letra de la unidad y de la alianza. Por eso, la forma de la alef, una vav y dos iods suma 26 igual que el valor numérico del Tetragrama que también suma 26 y que es el Nombre de Dios más sagrado del judaísmo.

Y eso es lo que os querría transmitir, que estas letras son jeroglíficos, además de fonemas, estas letras son imágenes simbólicas. No pueden entenderse solo como fonemas, quizá los egiptólogos no piensen lo mismo de los jeroglíficos, pero son símbolos y los sabios son los únicos que pueden leerlos correctamente, los cabalistas recuperan el sentido de las letras de la Torá, por eso Cristo dijo que no venía a cambiar nada de la Escritura, ni una sola iod… al contrario, vino a vivificar la escritura, a darle una vida nueva, Jesús era cabalista, y eso se repite a lo largo de la historia, cada vez que alguien, por transmisión, recupera el sentido de la escritura, ésta se vivifica, eso es la cábala. Cada vez se lee el mismo texto, pero comprendiendo la verdad que encierra.

Os acordáis del Golem, el personaje que creó un rabino en Praga y que para darle vida escribió en su frente la palabra emet, que significa verdad en hebreo, una alef, una mem y una tav. Cada semana, antes del shabat borraba la primera alef y quedaban la mem y la tav, met, que significa muerte, y entonces el Golem descansaba como su dueño, pero un shabat no se acordó de borrarla y el golem empezó a hacer de las suyas sin que nadie pudiera hacer nada, pues en el shabat los creyentes no pueden ni siquiera encender una luz.

En esta historia se muestra el poder de las letras como en el grabado de Kircher, uno de los últimos compiladores de la sabiduría universal, que ordena el alfabeto hebreo desde la tierra que es la tav hasta los serafines situados al nivel de la alef, toda la cadena de la creación. En la parte superior, por encima de las letras, está escrito mens, la mente generadora de toda la creación. Los cuatro elementos también aparecen, los siete planetas y las estrellas fijas, y las distintas jerarquías de ángeles, arcángeles o potestades que son los que se invocan en la misa para que bajen sobre las santas especies. Pensemos en el Tetramorfos las cuatro figuras de los evangelistas que rodean a Cristo y que forman el carro para que pueda descender a la tierra y encarnarse en las especies.

Los ocultistas del s. XIX adjudicaron a cada una de las cartas del Tarot una de las letras hebreas. Las cartas del Tarot son un jeroglífico que muestra la unión del arriba y el abajo y cada carta posee un significado simbólico muy potente, procedente seguramente de una tradición auténtica. De todos modos, la relación de la letra hebrea con la carta no es significativa. Los sabios velan al mostrar y siempre engañan, como decía Pessoa: el poeta que es un gran fingidor, los sabios nunca dicen la verdad del todo porque dirían demasiado, por eso la enseñanza es valiosa, pero la equivalencia sincrónica no, y cuando queremos crear equivalencias, forzamos.

Los sabios son unos fingidores porque si expresaran la verdad desnuda el mundo se disolvería. Fingen para que el hombre busque la verdad y esta es la razón de todos estos jeroglíficos. Y si realmente comprendiésemos el Tarot entenderíamos la Tora, porque ambos lenguajes se refieren a lo mismo, que es lo que estuvieron hablando el Santo, bendito sea y Moisés durante los treinta y nueve días de después de recibir la Torá escrita, es decir la Torá oral, esto es lo importante.

Las técnicas de la cábala

Y ahora una imagen de las letras que pertenece al Sefer Yetzirah, el “Libro de la Formación”, quizá el libro fundamental de la cábala especulativa. En el centro aparece el Tetragrama dentro de un triángulo con las tres letras madres en los vértices, siete letras dobles y doce letras simples, es decir las veintidós letras del alfabeto que con los diez sefirot componen los treinta y dos senderos de la sabiduría del árbol de la vida, que como hemos dicho, corresponde a la palabra: leb, corazón, el corazón de la sabiduría. Es difícil adentrarse, aunque sea ligeramente en todo esto sin saber hebreo.

Por eso me gustaría que conocierais estas tres palabras: guematría, temurah y notarikon. La guematría es la más conocida y consiste en que cada letra posee un valor numérico y eso da origen a unas correspondencias: si la suma del valor de todas las letras que forman una palabra es igual a la suma de todas las letras de otra palabra, las dos palabras son equivalentes en sentido. Sod, que es secreto, la suma del valor de sus letras da 70, la palabra ayn, que es vino, sus letras suman 70, Laila, que es noche, también vale 70 y por último la palabra Adonai, el Señor, también suma 70, por lo que pueden decir, el vino es el secreto de la noche del Señor o la noche del Señor es el secreto del vino. Y tantas otras, como el vino es el misterio de la noche, o la noche es el secreto del Señor, Esto es lo que se llama guematría.

La segunda es la temurah, que significa la permutación de las letras iguales de dos palabras distintas, esto también crea una equivalencia, por ejemplo: Noah y hen, es decir: Noé y gracia, tienen las mismas letras, pero invertidas y están relacionados.

La tercera es notarikon que utilizas las iniciales de las palabras para construir acrónimos. Por ejemplo, la palabra Tenaj con la que los judíos designan sus escrituras y que es una palabra construida a partir de las iniciales de Torá, Profetas y los Libros sapienciales.

Pero lo que os pido de corazón es que no hagáis cábalas si no sois cabalistas. Ir sumando letras y palabras no sirve de nada si no se posee el sentido y el secreto de las palabras.

La cábala si bien se ha convenido en que nació en la Edad Media, es intemporal, podría decirse que nace con Moisés cuando “recibe” la Torá del Sinaí. La cábala medieval, como explica Gershom Scholem, comenzó en la Provenza y se expandió hacia Gerona y Barcelona, pero en Barcelona los cabalistas no gozaron de tanta autoridad como los talmudistas, siempre teniendo en cuenta que en el judaísmo no hay herejías y que ambos movimientos coexisten pacíficamente. De modo que los cabalistas se trasladaron a Aragón y Castilla que es la patria del famoso Zohar, escrito por cierto en arameo para fingir más antigüedad. Pero entonces suceda la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos y los judíos deben huir hacia Italia y Alemania, a países formados por pequeños estados. Otros regresan a Palestina y allí es donde crea su escuela Isaac Luria, el gran propulsor de la cábala secreta, que quizá es la que se conoce más hoy en día. En realidad, se cree que se conoce, pues en el fondo lo que se posee son conocimientos anecdóticos como cuando alguien se cree que comprende el árbol de las sefirot porque conoce una sefirah oculta que se llama Daat, conocimiento, mientras que desprecia a las otras diez sefirot. Si no sabemos lo más básico de cada conocimiento no hace falta que nos pongamos a estudiar lo más secreto. Es un cierto esnobismo. Y aunque es cierto que los cabalistas hablan de esta sefirah secreta, primero se debería saber cómo el impulso de Keter, la corona, la sefirah superior, un pensamiento sutil que procede del Ein Sof, se va corporificando en la Sabiduría o Hockmah y de Hockmah pasará a Binah y de ella a las demás sefirot, dando origen a la creación del mundo, pero del mundo por venir. Si alguien piensa que la creación es lo que vemos, está muy equivocado. Finalmente, Malcut, el Reino, que es la última sefirah, es coronada con el influjo de Keter que ha descendido hasta ella y se ha colocado en su lugar. Y así vemos como se unen el cielo y la tierra en la pureza y la ternura de este árbol paradisiaco. Si pensamos que esto es algo exterior, como mucho nos podemos referir al árbol del conocimiento.

Y aquí aparecen unas letras muy importantes que son Ein Sof y que significan: sin fin. Los hebreos se dice que todo proviene de una nube negra, como la primera imagen de Chagall, y de esta nube no se sabe nada, porque todavía no se ha manifestado. No se puede hablar del Ein sof, es lo incognoscible. Es la conciencia de la alef de la que antes hemos hablado y os tendríais que leer a Jorge Luís Borges, el cuento del Alef. Borges se había leído muy bien a Scholem y sabía de lo que hablaba, cuando ve el alef en lo más hondo del sótano de su Beatriz, empieza a desarrollar uno de los fragmentos más interesantes de la literatura castellana.

Aquí tenemos otra imagen del árbol de la vida, como veis los senderos o los vínculos entre las sefirot son veintidós, como las veintidós letras, más las diez sefirot. La columna de la derecha representa la misericordia y Abraham, la de la izquierda, la del rigor e Isaac, y la del centro representa la justicia y el justo que es Jacob o Israel.

Aquí vemos representado lo mismo con mucho acierto por un cabalista cristiano, se ve el árbol invertido, con las raíces en el cielo.  En la siguiente lo vemos relacionado con el hombre, Keter en la cabeza, Tiferet situado en el corazón, el fundamento Iesod en el sexo y el Reino en los pies. Todo ello relacionado con este hombre primordial, este justo o Mesías.

Y por último una imagen del árbol del bien y del mal, una imagen apasionante pero que ya no es el árbol de la vida, aunque una parte sí que tiene que ver con el árbol de la vida, mientras que la otra parte crece fuera del paraíso. Aquí veis este jeroglífico de AVE-EVA que en la época medieval les gustaba mucho. De hecho, eso sería el sistema de la temurah Eva se convierte en Ave, en María, que ofrece el fruto de la vida mientras Eva ofrece el de la muerte. Este es el árbol del bien y del mal y el árbol del conocimiento, porque sin él no conoceríamos el mal, pero ni tampoco la redención, no hubiera sido necesario un Salvador.

Os dejo con esta imagen del Tetragrama de la que hablaremos en la próxima sesión, el nombre secreto que no se puede pronunciar.

Es una lástima esta animadversión del cristianismo hacia el judaísmo, porque de hecho procede de él. San Pablo dice que el Antiguo Testamento representa el rigor, mientras que el Nuevo representaría la misericordia o el amor, cuando, en realidad, el Nuevo Testamento cuando se convierte en letra muerta es igualmente el rigor y el Antiguo Testamento si es revivificado se convierte en misericordia y amor.

El personaje de Jesús era un cabalista, su obra era crística, mesiánica.

¿La función del cabalista sería conocer la creación? Sería conocer la auténtica creación, el olam haba, el mundo por venir, el otro mundo. El problema es que el hombre corriente no sabe nada del otro mundo, y el cabalista lo conoce porque vive en él. Se ha iniciado en este mundo y ha renacido en el otro. Por eso Nicodemo se queja a Jesús de que cómo puede nacer de nuevo y Jesús le responde que hay que renacer de agua y de espíritu. Todos los maestros de todas las religiones explican el mundo por venir, porque lo conocen.

En el Mensaje se dice que es Cristo que no sea el hombre en potencia y que es el hombre que Él no sea en acto, más o menos…  Y ¿qué es él que no seamos en potencia? Y ¿qué somos que él no sea en acto? (MR 38, 3) todas las posibilidades del hombre realizadas serían la divinidad. Tenemos las diez sefirot en potencia, pero una potencia que está bajo mínimos.

Una historia cuenta que un europeo empezó a exclamar: soy dios, soy dios, e inmediatamente lo internaron en un manicomio, mientras que en la India alguien dijo lo mismo y lo miraron compasivamente mientras le contestaban: ¿ahora te enteras?

El pueblo judío es un pueblo que ha mantenido los textos inalterables a lo largo de los siglos, eso es muy interesante. Es un tesoro. La Torá es una enseñanza vivificante que cae sobre la tierra, el verbo de donde proviene Torá significa llover, caer agua de arriba abajo, más que la traducción de la Setenta que tradujo por ley.

Se dice que Moisés recibió la Torá en el Sinaí, pero también podría traducirse por que la recibió “del Sinaí”. Esta palabra, significa barro, y en un artículo interesantísimo publicado en El hilo de Penélope, Emmanuel d’Hooghvorst explica que Moisés recibió la Torá de (pues la partícula anterior a Sinaí se puede traducir por “de”) este barro, conocido también como primera materia por los alquimistas, y los cabalistas afirman también que la verdad no es un pensamiento, la verdad se puede tocar, se tiene que tocar, es una materia espiritual.

Finalmente, qué sabemos de estas maravillas, no sabemos nada del cuerpo espíritu del que hablan los sabios, pero buscamos saber. El estudio no sirve para saber, para conocer hay que tocar, pero el estudio es para intuir para enamorarte de esta enseñanza.