Lugar
"Y soñó; he aquí una escalera apoyada sobre la tierra y su cima
alcanzaba al cielo, y los ángeles de Dios subiendo y bajando en ella; y he aquí
que el Señor estaba sobre ella y dijo: Soy el Señor, el Dios de Abraham, tu
padre y el Dios de Isaac. La tierra sobre la cual estás acostado te la
daré a ti y a tu descendencia [...]. No te abandonaré hasta que hayas realizado
lo que te he dicho. Y Jacob se despertó de su sueño y dijo: Ciertamente Adonai
está en este lugar y yo no lo sabía. Y tuvo miedo y dijo: ¡Qué
terrible es este lugar! Esto no es nada sino la casa de Elohim (o Elohim
en su casa), y es la puerta de los cielos". (Génesis 28, 12-17)
"En este lugar: Es el lugar de la profecía,
tal como está dicho: He aquí un lugar conmigo (Génesis 12,
14). En este lugar: Él sabía que todo lo que está arriba y abajo
está contenido en el cuerpo del hombre, y es un mundo en sí, por lo que está
dicho: Y yo no lo sabía". (Midras ha-Gadol)
"La naturaleza
está profundamente sepultada en la tierra y altamente situada en el cielo,
pero existe un lugar particular donde es más oculta y más
evidente que en parte alguna". (L. Cattiaux, El Mensaje Reencontrado 8,
47')
"Su padre
es el sol, es decir, el oro de los filósofos. Y como en todas las
generaciones naturales ha de haber un lugar propio para recibir las
simientes con cierta conformidad de semejanza entre sus partes, así también es
preciso que en esta generación artificial de la piedra, el sol tenga una
materia que sea como una matriz adecuada para recibir su esperma y su tintura.
Y esto es la plata de los filósofos. Por eso, prosigue: y su madre la luna.
(Hortulano, Comentario a la Tabla de Esmeralda)
"No daré el sueño a mis ojos, ni el dormir a mis párpados,
mientras no halle lugar para el Señor y morada para el poderoso de
Jacob". (Salmos 132, 4-5)
"Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y
la primera tierra se fueron y el mar ya no es. Y vi la santa ciudad. Jerusalén
nueva, que descendía del cielo, de Dios, como una esposa ataviada para su
marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios
con los hombres y morará con ellos". (Apocalipsis 21, 1 y ss.)