Klee y el diálogo con la naturaleza.

La percepción estética como modelo de percepción filosófica. Reflexiones de Pierre Hadot acerca de la pintura de Klee relacionadas con fragmentos de textos que escribió el propio pintor, recogidos por Walter Hess. Edición, R. Arola y L. Vert.

0Pierre Hadot: “Cuando C. G. Carus escribe entre 1815 y 1830 sus Cartas acerca de la pintura paisajista, definiendo este género pictórico como “el arte de representar la vida en la tierra”, también deja entender que gracias a la percepción estética el hombre puede continuar viviendo según esa relación perceptible y experimentable con la tierra que supone una dimensión esencial de su existencia. Esta percepción estética y desinteresada del mundo nos ayuda por lo tanto a imaginar lo que podría suponer para el hombre contemporáneo la conciencia cósmica. Cuando los pintores modernos reflexionan sobre su arte lo entienden vinculado a un tipo de relación singular con el mundo

En primer lugar el artista crea desde una pertenencia consciente a la esfera cósmica. De este modo podemos leer en Paul Klee: “El diálogo con la naturaleza sigue siendo para el artista condición sine qua non. El artista es humano. Y al mismo tiempo es también naturaleza, un fragmento de naturaleza integrado en el territorio de la naturaleza”. Y, precisamente, este diálogo implica una comunicación intensa con el mundo, que no se efectúa solamente por vía óptica: “El artista es en la actualidad mejor que la cámara fotográfica más sutil […]. Es tanto una criatura de la tierra como del Universo: una criatura sobre un astro rodeado a su vez de astros”. Por eso, según Klee, existen vías diferentes además de la vista para establecer relaciones con el yo y las cosas, la vía de un común arraigo terrestre, la vía de una comuna participación cósmica. Ello significa por tanto que el pintor debe pintar en un estado en que perciba su unión con la tierra y el universo.

El pintor abstracto se le aparece entonces a Klee como una especie de prolongación de la obra de la naturaleza: “Sus progresos en la observación y visión de la naturaleza le hace acceder poco a poco a una visión filosófica del universo que le ayuda a crear libremente formas abstractas […]. El artista puede crear de esta forma sus obras, participar en la creación de unas obras hechas a imagen de la obra de Dios”. “Al igual que un niño imita a los adultos en sus juegos, nosotros imitamos en el juego del arte a esas fuerzas que han creado y siguen creando el mundo”. “La natura naturans le importa más al pintor que la natura naturata”…

El pintor, como decimos, se siente en palabras de Klee como un fragmento de la naturaleza, en el territorio de la naturaleza.

(Pierre Hadot, Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Siruela, 2006)

Walter Hess: “Klee ha afirmado una y otra vez que el arte se relaciona con la creación natural a la manera de símbolo. La materia plástica de los recursos artísticos tiene analogía con los elementos de la naturaleza, y el arte no crea según la naturaleza, sino a partir de sus propios elementos, como la naturaleza. Las imágenes fenoménicas visibles de la naturaleza son “formantes”; el artista tiene que comprender ante todo las fuerzas formantes, y no debe perderlas de vista en su estudio de la naturaleza. En su intercambio meditado y constructivo con los recursos plásticos encontrará, más tarde, nuevos seres y cosas, contenidos poéticos, mágicos, legendarios; éstos surgen en el plano del cuadro, es decir, para Klee, en el seno de la naturaleza: “Intenté el dibujo puro, intenté la pura pintura de claroscuro y, con colores, intenté todas las operaciones parciales a las que podía llevarme la orientación en el círculo de los colores… Luego intenté todas las síntesis de ambos tipos, combinando y volviendo a combinar, y siempre conservando todo lo posible el cultivo del elemento puro”

[Klee:] “Frente a la riqueza orgánica de la naturaleza, el discípulo ve ante todo las últimas ramificaciones y no consigue descender hasta el esqueleto o hasta el tronco. Todavía no ve claramente –como lo ve el experimentador– que en la última hojita se repiten con precisión analogías de las leyes totales. Dejad que los alumnos experimenten cómo se forma un capullo, cómo crece un árbol, cómo se abre una mariposa: ellos mismos serán así tan ricos, tan volubles, tan obstinados como la gran naturaleza. Imitad los caminos de la creación natural. Tal vez algún día lleguéis a ser naturaleza, para poder crear como ella–. El estudio de la naturaleza de ayer… buscaba imágenes de la superficie de un objeto filtrada por la luz; era un arte de la visión óptica… Pero el artista es una criatura sobre un astro rodeado a su vez de astros. Esto se va expresando paso a paso, a medida que se insinúa una totalización en la concepción de un objeto… El objeto se extiende hasta ser algo más que un fenómeno, gracias a que sabemos que la cosa es más de lo que revela su aspecto exterior. Las experiencias así realizadas capacitan al Yo para sacar conclusiones acerca de lo interior y, por cierto, en forma instintiva…”

“El arte actúa frente a la creación a manera de símbolo: es un ejemplo, así como lo terrenal es un ejemplo cósmico. La liberación de los elementos [recursos plásticos], su agrupamiento en subdivisiones conexas, la desarticulación y reconstrucción del todo en muchos aspectos, la polifonía plástica, el restablecimiento del reposo mediante el equilibrio de movimientos: todas estas son preguntas de forma elevada, decisivas para la exégesis artística, pero no son todavía el arte en su círculo más elevado. En este círculo empieza lo misterioso, y el intelecto se apaga lastimosamente. (1919) Mi mano es totalmente el instrumento de una esfera lejana. Tampoco mi cabeza es lo que funciona en ella, sino otra cosa, un alto y lejano “en otra parte”. Debo tener allí grandes amigos, lúcidos, pero también sombríos. Lo mismo da, los encuentro a todos muy bondadosos. (1918) De este lado no soy absolutamente accesible. Porque vivo tan bien entre los muertos como entre los aún no nacidos. Algo más cerca del corazón de la creación de lo que es habitual. Pero muy lejos aún. ¿Irradia de mi calor? ¿Frío? Más allá de todo ardo, eso no puede decirse. Cuanto más lejano soy tanto más piadoso…”

(Walter Hess, “Documentos para la comprensión del arte moderno”, ed. Nueva Vision, 1978)