Pureza y libertad en la pintura de Joan Miró

Presentamos algunas obras de Joan Miró con una selección de palabras de dicho artista extraídas de entrevistas que concedió a lo largo de su vida. Edición, Raimon Arola.

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Joan Miró:

“Mi pintura intenta ser un encuentro con la pureza. Se dirá lo que se quiera de mi obra, pero mi obra es un acto de pureza. Creo que a partir de aquí las formas artísticas tienen que replantearse de nuevo.”

“¡La electricidad! Eso es, la electricidad. Y, desde luego, me guía también la inteligencia. Pero mi mano siempre me sorprende. Matisse ha escrito notas muy exactas en ese sentido. La mano está electrizada, mag­netizada, al principio no se sabe por qué, por el menor accidente del papel. El automatismo es el principio guiado por la materia, por lo que hay sobre una hoja de papel que jamás está vacía, jamás es blanca. No puedo decir si el choque es o no exterior. Constante­mente tomo notas gráficas que encuentran el principio de su forma en lo que está impreso en la página de la agenda en que hago un esbozo, pero cuyo origen, con frecuencia poco claro para mí, procede de un choque exterior.”

“Para mí, un árbol no es un árbol, una cosa que pertenece a la categoría vegetal, sino una cosa humana, algo vivo. Un árbol es un personaje, so­bre todo los árboles de nuestro país, los algarrobos. Un personaje que habla, que tiene hojas. Que es in­cluso inquietante. Usted ya sabe que a veces pongo un ojo o una oreja en los árboles. El árbol ve y oye.”

“El algarrobo es mi ejemplo, mi modelo, lo que me ha sostenido. Sabe, siempre viajo con una algarroba en un sobre. Es un rito. Para mí y para Cataluña. Los algarrobos conser­van siempre las hojas. Lo verde tiene un enorme po­der. Yo le soy fiel al algarrobo, ¡y de qué manera! En Montroig, y aquí en París.”

“Yo no medito cuando estoy pintando. Si lo hiciera, sería otra cosa, un pensador, un filósofo y no un pintor. Me limito a dejar salir en completa libertad todo lo que en mi vida, en la vida de mi alrededor he querido o he podido asumir y el peso que los siglos de civilización e historia han ido acumulando dentro de mí.  Hay un magnetismo en las cosas que me atraen. Me siento llamado por ellas. Noto sus gritos muchas veces. Los símbolos que, según los estudiosos, se hallan en mi pintura son hallazgos suyos. Puede que estén, al fin y al cabo, pero mi pintura sería artificiosa si estos signos fueran el resultado de una elaboración premeditada y llegaran a constituirse en un código.”

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